Había una vez un escritor muy creativo, que siempre vestía
un abrigo negro, tenía una barba frondosa, largos brazos y exuberantes ojeras. Este
escritor siempre se enrollaba al intentar escribir cuentos. Se le ocurrían tantas
ideas, finales, principios y personajes que finalmente nunca lograba darle
termino a sus escritos. Esto le traía una
infinita desdicha y una pesada frustración ya que nunca era reconocido. Una vez tuvo una gran idea para un cuento.
Sería su obra maestra y se dijo a sí mismo “Esta vez sí que lo término” "Esta vez la gente no olvidara mi nombre". Así que empezó a
escribir y….
sábado, 26 de diciembre de 2015
martes, 1 de diciembre de 2015
Dos Derrotados.Cápitulo I: Fatum
Ya no había escapatoria para Fritz y Mahmud. Frente al pelotón de fusilamiento que daría termino a sus vidas, ambos personajes con sus ojos vendados se escucharon el uno al otro, como tantas veces lo habían hecho en situaciones de peligro similar, quizás en que parte del mundo.
- ¿Por qué siempre salimos derrotados Mahmud?- dijo tiritando de miedo, triste y desesperanzado el rubio Fritz.
- Quizás es el “Fatum”- contestó siempre místico y sereno Mahmud con su larga barba y su turbante.
- ¿Qué es eso Mahmud? ¿Qué es el Fatum?-
- El “Fatum” es el destino. Nuestro destino siempre fue fracasar. Lo intentamos Fritz. Créeme que lo intentamos, pero siempre estuvimos destinados a fracasar.-
- Bueno el único fracaso que el “Fatum” no nos dio Mahmud….-
- ¿Cuál fue?-
- Yo creo que fue el habernos conocido.-
- Que bueno Fritz. Tanto tiempo juntos y creo que es la cuarta vez que me rebelas algo de tus sentimientos verdaderos. Y eso que hace 20 años nos conocemos.-
- Estamos al borde de la muerte, era algo que tenía que hacer amigo mío.-
Y el sonido de carga de los fusiles sonó estrepitosamente.
El destino de Fritz parecía, en un principio, no ser un fracaso constante.
De hecho, gozo de increíble éxito en la convulsionada época de la Segunda Guerra Mundial. En la Alemania Nazi, el irreverente Teniente Fritz Hockenheimer oriundo de Leipzig, se destacó como un gran humorista. Según una entrevista dada a un diario de la época, Fritz decía que “Soy muy tímido para expresarme de otra manera que no sea el chiste. Además, yo creo firmemente que la alegría en medio de la tragedia, algo de esperanza en la humanidad nos a de traer”. A pesar de que sus intenciones siempre fueron buenas, su ambición y desesperada escalada a la cumbre del triunfo, lo llevo a destacarse tristemente como contador de los más crueles chistes negros contra minorías.
Es famoso el clásico chiste de su autoría que versa más o menos así:
“¿Si un Nazi de la Segunda Guerra tuviera enfrente, simultáneamente a un negro y a un Judío, a quien de los dos mataría primero, y por qué?…..Es claro que sería el Judío porque : ¡¡¡PRIMERO EL DEBER Y LUEGO EL PLACER !!!”
Este macabro humor incluso logró que el mismísimo Führer asistiera a una de sus rutinas a teatro lleno y de la cual salió, según historiadores que investigaron el evento “Confiado en una nueva era del humor ario”.
Pero el Tercer Reich tras abruptas derrotas, sucumbió ante las alianzas internacionales y con Berlín en ruinas tomada por los Sovieticos, Fritz fue detenido en la calle al ser escuchado por un militar del ejército Rojo que le oyó decir un chiste a un amigo acerca de cómo el bigote de Stalin estaba preparado para tomar el poder de Alemania. Los militares lo tildaron “bufón del fascismo” y fue llevado preso. De la cima a la ruina rápidamente.
Mientras el camión blindado que lo llevaba como prisionero junto a 20 soldados nazis por la despoblada y fría frontera entre Ucrania y la URSS, con dirección a la temida NKVD o Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos, se detuvo porque los oficiales necesitaban merendar; nuestro héroe logró escapar gracias al destino o el “Fatum” de encontrarse con el que sería su mejor amigo durante más de 20 años: El hindú Mahmud Nayak, un aventurero de poca monta que también venía huyendo de la justicia luego de un gran fracaso.
Mahmud era un importante líder político de la india en su época colonial. Su discurso era muy popular a la hora de levantarse contra los ingleses y su frase “Gobernar es fusilar al enemigo” generaba miles de adeptos. Mahmud creía firmemente que para conquistar cualquier poder político, se necesitaba la violencia y eso lo hacía sentir firmemente en sus acalorados discursos llenos de metáforas e inspiración que sacaban atronadores aplausos en las calles de Delhi.
Pero llegó Ghandi y el pacifismo.
De tener una buena base de adeptos a la violencia, Mahmud y su discurso se fueron quedando cada vez más solos. Del “Descuartizar los ideales del enemigo a través de cuchillo” propuesto por Mahmud se pasó al “El amor es la fuerza más humilde, pero la más poderosa de que dispone el ser humano” propuesto por el líder Mahatma Ghandi.
Sin casi ningún fanático a su amor por la sangrienta lucha armada y celoso por la creciente popularidad del profeta y político pacifista, Mahmud hizo lo que no debió.
A sabiendas de que varios de sus ex adherentes eran llevados a las ideas de la religión radical, Mahmud invitó a un antiguo miembro de su movimiento: el influenciable Nathuram Godse, a ver el estreno de una bella y sagrada obra de teatro estilo Kutiyattam.
Mientras los tambores sonaban fuertemente y el actor principal comenzó a mover los ojos para expresar sus emociones, Mahmud le dijo a su invitado al oído:
- ¿Has pensado como alcanzar la paz total Godse?- le preguntó con su voz profunda y serena.
- Siempre lo medito Mahmud pero solo Brahma tiene la respuesta- dijo tímido y creyente Nathuram
- Yo creo que la paz espiritual llega con la muerte, ahí somos nada, por lo que alcanzamos la totalidad- dijo intrigante y convincente nuestro héroe.
- Nunca lo había visto de ese modo- replico Godse.
La conversación duró el transcurso de la obra y solo ese tiempo le basto para que la labia de Mahmud insertará una idea fija en la cabeza de su conocido político: Había que matar a Ghandi para que su movimiento y su existencia alcanzaran la total paz.
A pesar de que él no era el culpable de la atroz acción que dio muerte al profeta pacifista mediante tres certeros disparos, Godse, el asesino material, implicó en su declaración a la policía a Mahmud Nayak, ex dirigente político, como autor intelectual del atentado.
Los servicios secretos intentaron dar con el hombre de sabias palabras. Pero gracias a la ayuda de amigos conectados con el contrabando de té y alfombras que según se les decía a los ingenuos turistas “Eran voladoras”, logró zarpar hacia un lugar inhóspito: La frontera entre la URSS y Ucrania, en donde logro encontrar un trabajo como garzón en un restaurant de mala muerte llamado “Shan Gri La” cuando un día llegaron dos oficiales del ejército rojo que tenían bajo su custodia un camión blindado con 20 nazis listos para ser llevados al campo de de trabajos forzados.
En ese lugar y por culpa del extraordinario destino o Fatum, se conocieron Fritz y Mahmud.
En la mesa 4 del restaurant, la que estaba ocupada por el malhechor Vladek Rascomovich (condenado a 17 años en Siberia por asesinar a cuatro bebes de sus adversarios “por ajustes de cuentas”) y la tuerta pendenciera Svitlana Isinbáyeva (Prófuga del estado por el asalto a 3 bancos de Moscú y el secuestro de una casa de reposo de mayores con el resultado de 10 muertos) se encontraban compartiendo una romántica copa de vino en su aniversario de matrimonio numero uno.
A nadie le falta dios dice el dicho, y a estos dos horribles seres amorales, desprovistos de toda belleza física y ética, el amor, o dios, no les faltaba. Acaramelados besos se contraponían a la rudeza de los tatuajes de la mafia a la que cada uno pertenecía y que tenían impregnados en sus cuerpos.
Mahmud siempre cumplía su deber como debe hacerlo cualquier buen inmigrante con papeles manchados, y así lo hizo cuando los oficiales de la guardia roja que custodiaban el carro de prisioneros nazis ubicados en la mesa 5, le pidieron un par de vodkas para capear el frio. Lastima le dio al hindú ver que el par de militares llevaba engrillado por el cuello a un moreteado y flaco hombre que no era nada menos que Fritz.
- ¿Algo para el flaquito?- dijo en un prematuro idioma ruso el extranjero Mahmud.
- ¿Para este? ¿Qué dices Boris?- Dijo el oficial de barba larga tironeando como a un perro a Fritz.
- Pidamos un filete para él, tiene que seguir con fuerzas para que nos entretenga con sus humoradas en el viaje a Siberia que nos queda- respondió el rubio y fornido capitán.
- Anotado, un filete sale- afirmó Mahmud.
Fritz casi sin fuerzas por el hambre y la horrible sed, veía a seis oficiales que lo custodiaban y su cuerpo ya casi no le respondía a su mente.
- Siéntate acá rata fascista- dijo el barbudo moviendo una silla que rechino en el suelo.
- De seguro seremos los camaradas que mejor te tratemos antes de llegar al Gulag. Tienes suerte payaso- respondió Boris con un marcado acento Ruso de San Petesburgo.
- Askdaonoansoinasmolknmsaldanasldmapo (Muchas gracias: En dialecto de Fritz hambriento)
- Espero poder escuchar nuevamente ese chiste del Judio Aleman que tiene que pedir gas para su cocina- dijo burlonamente el teniente Boris
- JAJAJAJAJ, hay que decir que esta rata tiene un don- respondió el capitán rubio.
El único “don” que esa rata nazi no tenía, era la de estar en pie durante 5 días sin comer ni beber nada. Así, mientras llegaba el mesero con los tragos y el filete, Fritz perdió la conciencia antes de sentarse y derribo con su cuerpo a Mahmud quien cayó violentamente en la mesa 4, dando vuelta el vino que la pareja de delincuentes había comprado para celebrar su amor. Para peor, la mitad de la botella había caído en el bello abrigo de bisonte que había robado Vladek para declararle su amor a Svitlana hace un año arruinándolo por completo.
Un silencio sepulcral y una tensión en el ambiente se hicieron sentir de inmediato en el Shang Gri La. Lo único que terminó con esa extraña sensación de turbación en el restaurante y que llegó a durar casi un minuto, fue el sonido de la carga de una pistola y un balazo.
Pero el Fatum ya estaba operando en ese momento. Y la bala que iba dirigida a la cabeza de Fritz impactó de lleno en la bandeja de plata en la que Mahmud llevaba los pedidos al caer justo en la cara del humorista.
La bala loca rebotó y dio en el glúteo de un destacado violinista admirador de Shostakovich y clandestino por ser Troskysta que se encontraba bebiendo en la barra. A pesar de ser sensible en su arte, también utilizaba su instrumento como arma de guerra al ser modificado para que disparara descargas de balas trazadoras de nueve milímetros al tocar la nota MI.
Y él MI sonó varias veces.
De un momento a otro, el Shan Gri La se convirtió en una balacera muy parecida al lejano oeste. Militares, pendencieros, cazadores de ballenas, clandestinos políticos, músicos, prostitutas y mafiosos. Todos dispararon.
Mahmud, experto en entrenamiento militar debido a sus creencias políticas, utilizo diversas técnicas de protección: Primero rodo en el suelo sagazmente y digno de film de Bollywood, logro poner una mesa como escudo de protección momentáneo ante las balas. Hasta allí llevo raudamente a Fritz que de nada se había enterado ya que yacía tendido en el suelo por la fatiga.
Hasta la cocina logró huir raudo el hindu sin ni una pisca de miedo y totalmente ileso junto al inconsciente Fritz, que en el trayecto recibió un balazo en la pierna que le dejaría con un chistoso caminar para toda su vida.
El fuego había cesado y casi todo el restaurant estaba repleto de humo, sangre y cadáveres. Nadie se había salvado excepto nuestros protagonistas.
Tirados en la cocina, Mahmud le echo un vaso de agua a la cara de Fritz, quien despertando abruptamente y medio atontado gritó “¡MAMÀ NO QUIERO IR AL COLEGIO!”.
- Nada de colegio, tenemos que irnos de acá el jefe va a venir y….-
Al levantar su vista en esa putrefacta cocina del Shangri la, un petrificado Ucraniano de más de un metro noventa no podía creer lo que se veía desde el vidrio que daba al comedor principal: Una masacre. Aspirando todo el aire que pudo, el jefe de Mahmud emitió un gigante grito que se oyó a kilómetros de distancia.
- “¡DESPEDIDO! ¡FUERA DE MI COCINA! ¡INMIGRANTE COCHINO!¡DESPEDIDO!”-
Y así Mahmud y Fritz huyeron nuevamente, no de las balas, si no que esta vez de los platos que el jefe les lanzaba después de haber perdido la razón al ver que un par de militares y los asesinos más buscados de la URSS estaban con los sesos reventados en su restaurant.
Frente al mar negro, en el puerto, en esa cálida tarde con brisa húmeda, propia del clima de Krech, ciudad que tiempo más tarde entraría en disputa entre las naciones vecinas de Rusia y Ucrania, se encontraban Fritz y Mahmud compartiendo una once que consistía en no más que un Pan duro y algo de té que habían logrado rescatar desde la cocina infernal.
- Adskjasoidanfanoadnoasndo- decía Fritz con la boca llena y desesperado por comer algo.
- ¿Qué cosa amigo?- dijo Mahmud quien lento y sereno comía de a pequeños pedazos su duro pan.
- AskdaodoESTAdadoaMUYasmdaBUENOasdaESTOGRACIASmadslm- dijo nuevamente Friz un poquito más calmado
- No hay problema…. pero ya no se qué hacer. Este pan es lo último que tenía. No conozco a nadie acá, no hablo casi el idioma y no me puedo volver a la India-
- Hay un montón de barcos en ese puerto, quizás uno nos lleve. Preguntemos- dijo satisfecho Fritz con migas de pan en la boca
- ¿Preguntar?, Ese es el problema de los alemanes, por eso perdieron la guerra. Son tan inocentes-
- Inocentes, ¡los ucranianos son los inocentes!-
- ¿Por qué lo dices?-
- Ese gerente del restaurant. Debió usar a los nazis del camión en el que me llevaban prisionero para limpiar su restaurant, si no nos hubiera echado le hubiera dicho. Oye….- Una ampolleta se ilumino arriba de la cabeza de Fritz.-
- ¿Qué pasa rubio?-
- Se me ocurrió una idea para un chiste. Habían 20 nazis garzones en un restaurant atendiendo y…-
- Cuéntamelo cuando estemos cruzando el Mar Negro. Sígueme, nos colaremos a ese barco de ahí- Mahmud apuntó al barco bautizado como “Lindo Tesoro”.
- Me parece un buen nombre para un barco, me da confianza- dijo Fritz.
- Oye hablando de eso ¿Cómo te llamas?
- Fritz Hockenheimer, un gusto.
- Mahmud Nayak. Namaste. Un placer.
Se estrecharon las manos y emprendieron rumbo hacia el barco. El atardecer era hermoso. Tan lindo como para cruzar el mar hacia otro extremo del mundo. El Fatum les tenía guardados diversos fracasos antes de caer en manos de los fusiles. Navegar en un barco con un motor malo en medio de un recorrido hacia China y cerca de 20 años más de aventuras como inseparables amigos para comenzar.
Continuara….
miércoles, 4 de noviembre de 2015
Homenaje a un filosofo desconocido
Un estudio de la facultad de filosofía de la Universidad de Paris, ha determinado la existencia de un hombre pensante de la antigua Grecia totalmente ignorado por los libros de historia.
Nos referimos a Herodito, un
singular filosofo que no logró nunca plantear sus fundamentos, siempre yéndose
por las ramas cuando intentaba plasmar un cuestionamiento profundo.
Muestras de este singular pensamiento son los
escritos en persa encontrados por arqueólogos en unas antiquísimas ruinas
griegas, en que se relata una conversación filosófica de exactamente 16 horas
entre Herodito y un cocinero respecto a si el filosofo almorzara una ensalada de tomates o
una de lechuga, sin finalmente llegar a
ninguna conclusión.
Herodito, quien según los
investigadores era pequeño, calvo y muy
nervioso, lanzó su propia escuela de pensamiento sin mucho
éxito debido a que las enseñanzas a sus alumnos duraban nada menos que casi una semana de corrido, sin nunca plantear nada concreto.
Otro escrito antiguo determina
una intervención de Herodito en la Polis que duró exactamente un mes, tras un
discurso de análisis respecto al origen del cosmos. Esto a pesar que la
reunión era para determinar el lugar donde serían dispuestos nuevos campos para
la agricultura.
La increíble capacidad de
dispersión de pensamiento de Herodito lo llevó a ser un filósofo maldito, ya
que al nunca concluir nada de lo que pensaba, sus colegas pensantes de la época lo trataron
de loco y poco serio.
Aunque no se encuentra físicamente y no hay
prueba científica, escritos de otros filósofos determinan que Herodito escribió alguna vez un libro y de este tan sólo el titulo tenía nada menos que 60 páginas. De eso nada se conserva.
Anaximandro de Mileto, un filosofo contemporáneo anotó en
su único escrito fundamental una pequeña
reseña de este filosofo “Herodito, aunque es una buena persona y los primeros 5 minutos de su hablar son más que interesantes, ya cuando lleva 36 horas sin parar de filosfar acerca de algo que no tiene mucha
conexión, no da para tomarlo en cuenta”.
Por su parte Platón
habría dicho en uno de sus textos “Las palabras de Herodito nunca llegan a nada. Aunque la pregunta correcta sería
¿Qué es la nada?”.
Aún así, según la investigación
de la Universidad de Paris, Herodito habría tenido entre tanto rechazo un alumno y seguidor fiel.
Se trata de Demagogos, un noble ciudadano de la Polis que habría sido la raíz
del latín de la palabra DEMAGOGIA. Un
legado importante si se trata de un problema que nos afecta incluso en la
actualidad.
No podemos entonces negar y homenajear el real
aporte de este hombre de alta mente, que hablaba mucho pero no decía nada. Podríamos decir que hasta podría ser
considerado un filósofo adelantado a sus tiempos y lectura obligada para abogados
y políticos.
La Depiladora
Costumbre es de pueblo chico que
todo se sabe.
Pero en el extraño poblado de Millar, al oeste de
Llanquihue, el que no sabe lo que le pasa al vecino es casi visto como mala
costumbre.
Es que hay una razón: La Rosita
Paillaken. La dueña y servidora del único centro de depilación del lugar y que
tiene ese mal mundial de los que se “les cae el casset”.
Si en este pueblo es más
importante la Rosita que el mismísimo “Expreso Millar”, diario de una plana que
cuenta las novedades del acontecer de nuestro hogar.
Si entre cera y pelos se ha
sabido cada cosa…..
Creo que la otra vez, la Señora
Marta del almacén “Donde Maritita” a conciencia suya y con muuuuy mala
intención, inventó un chisme para puro manchar el nombre de una clienta que no
le pagaba un fiado hace meses. Y como la Rosita tiene ese mal del “Sanguchito
de palta” todo el pueblo andaba pelando que la involucrada era buena para andar
mirando y corrompiendo maridos ajenos. Cosa que nunca fue.
La culpa es de las chiquillas que
van para allá digo yo. Ellas son las
conversadoras y que cuentan cosas de más. Yo creo que la primera razón es que
no las pescan en las casas sus “piernos”. La segunda es que no tienen nada mejor que hacer
que andar cuchicheando con la Rosita que por sus clientes tiene todo el tiempo
del mundo.
Yo no sé que don sagrado tiene la
señora que todos sus clientes le cuentan lo que sea. Es como una sicóloga quizás. Entre rebajes,
piernas enteras, medias piernas y la cháchara, cuanta cosa se ha sabido. Y ella siempre serena, piola, aplicando la
cera hedionda con mucho cuidado.
Me acuerdo que la otra vez quedo
la tendalada con los cabros del liceo, cuando la Rosita contó que una lola de
un cuarto medio se hizo la brasileña para sorprender al pololo. Luego se supo
que el pololo las prefería a la antigua y esto causo burlas de los que supieron
la noticia. Hasta la niña se cambio de liceo.
Eso a mí no me pareció. Las cosas intimas no se deben contar. A pesar de
que el cahuín era bueno, no era para andar gritándolo a los cuatro vientos. Yo la
otra vez vi a la Rosita y se lo dije. Ella estaba consciente de esto y me dijo
“Para que me cuentan si saben cómo soy yo”. Igual le halle razón. La gente
sabe, pero le gusta la cisaña o que sean reconocidos.
Si yo fuera alcalde y no fuera
incompetente, le pondría una estatua a la Rosita. Una chiquitita eso sí. Un
monolito de personaje ilustre. Sin ella seriamos otro pueblo triste que no
tiene mucho de qué hablar. Nuestras
historias se crean con ella.
Millar será chiquito, pero tenemos
un importante centro de telecomunicaciones a nivel mundial y que es nada menos que un centro de depilación.
Donde atiende la depiladora Rosita.
lunes, 12 de octubre de 2015
Pesadilla 2
Nunca me había pasado. O sí pero cuando muy chico. Me refiero a gritar tras una pesadilla. Mi voz, mi vibración sonora, traspasó el sueño a la realidad.
Estaba yo en un juzgado como esos antiguos de la colonia que salen en las películas gringas. Estoy sentado al lado de mi abuela que lleva consigo una ropa similar a la colonia gringa, estilo Amish.
Mi abuela empieza a hablarme al oido de sus ex amigas que aparecen en el juzgado como espectadores. Todos la miran y ella les saluda para luego decir algo malo contra ellas. "Esta gorda esa" "Que esta cambiada" y puras cosas así me comentaba.
En un momento un viejo ex amigo de mi abuela está adelante mio. Se parece a Robert de Niro, se da vuelta y me dice "Tu abuela no cambia".
Luego miro para al lado y mi abuela se desmaya para adelante. Se percibia que había muerto por el golpe de su desmayo. Era como un muñeco de judas, un muñeco de trapo. Y ahí lloré y grité, hasta despertar en mi pieza a las 5 de la mañana.
Estaba yo en un juzgado como esos antiguos de la colonia que salen en las películas gringas. Estoy sentado al lado de mi abuela que lleva consigo una ropa similar a la colonia gringa, estilo Amish.
Mi abuela empieza a hablarme al oido de sus ex amigas que aparecen en el juzgado como espectadores. Todos la miran y ella les saluda para luego decir algo malo contra ellas. "Esta gorda esa" "Que esta cambiada" y puras cosas así me comentaba.
En un momento un viejo ex amigo de mi abuela está adelante mio. Se parece a Robert de Niro, se da vuelta y me dice "Tu abuela no cambia".
Luego miro para al lado y mi abuela se desmaya para adelante. Se percibia que había muerto por el golpe de su desmayo. Era como un muñeco de judas, un muñeco de trapo. Y ahí lloré y grité, hasta despertar en mi pieza a las 5 de la mañana.
Pesadilla 1
Primero veo partir a una amiga en un tren. Nos despedimos. Era tecnológico el tren. Como esos europeos. Azul y plateado. Era en una estación abierta. Como una estación que una vez me subí en Buenos Aires. No habìa pena, era como una despedida buena onda.
Después voy en la micro con una chiquilla cagados de la risa. Pienso que estoy en Valparaiso, en la Aduana, pero luego cacho y estoy en otro lado que no conozco pero similar a la Aduana. Es de noche y hay neblina. Nos bajamos de la micro. Yo estoy asustado igual por no saber donde estoy y por ser de noche. Ella está feliz aunque estemos perdidos. Aparece un taxi de esos amarillos que van a la Calera o que pasan en las calles de Nueva York. Ella lo hace parar.
Después voy en la micro con una chiquilla cagados de la risa. Pienso que estoy en Valparaiso, en la Aduana, pero luego cacho y estoy en otro lado que no conozco pero similar a la Aduana. Es de noche y hay neblina. Nos bajamos de la micro. Yo estoy asustado igual por no saber donde estoy y por ser de noche. Ella está feliz aunque estemos perdidos. Aparece un taxi de esos amarillos que van a la Calera o que pasan en las calles de Nueva York. Ella lo hace parar.
sábado, 3 de octubre de 2015
La Sombra
Ernesto no podía creer lo que había hecho. Al revisar su Watsap después de una noche con
las malas juntas, se dio cuenta que le había mandado cerca de 3 mensajes muy
hirientes a una chiquilla con la que salía hace algún tiempo.
-“La cague, nunca más tomó 6 tapitas de ron al seco”- se
dijo a sí mismo.
Su imprudencia
alcohólica lo llevó olvidar en que momento había realizado la acción de
escribir “Creo que ya hemos salido
mucho, es tiempo que me dis la pasada” o “No sé cómo soporto hablar de puras weas durante 3 horas
contigo”, y el mensaje final “AJSDAJDJGOMDFOGSMF VIVA EL COPETEaknsodakn”.
El joven alto, exageradamente flaco y de profundas ojeras al cual apodaban “Fidodido” tenía una expresión facial repleta de vergüenza y que combinada con una caña horrible no le
hacían lucir un bonito aspecto.
Lo peor de todo. Los mensajes ya tenían el doble visto azul
y ninguna respuesta.
Fue a la cocina y se sirvió un gran vaso de agua. Su lengua
estaba como un rio tras una larga sequía. En su mente retumbaba “¿cómo tan curado?”.
Y luego se dijo a sí mismo la clásica frase utilizada desde tiempos inmemorables
por los hombres y mujeres del mundo: “No tomó más”.
Rojo de vergüenza llamó a la chiquilla pinche para
disculparse, pero ella indignada textualmente le dijo “Pégate una patada en el
culo tú mismo, aweonao”.
Tras una semana aburrida de trabajo, solitario, soltero y
triste llegó el san Viernes y recurrió a los amigos que incrementaban el gran
defecto de “Fidodido”: la imposibilidad de decir que no al trago.
Y así entre tallas, pelambres y relatos nostálgicos, el
copete volvió a entrar en el cuerpo de nuestro compadre. Todos los atados se iban lejos, ya no
importaban mucho. El volumen de las risas aumentaba, la sinceridad también. Y
de vaso en vaso, de un momento a otro, se despertó nuevamente en su cama.
No recordaba cómo llegó allí. Sólo sabía que la había pasado
muy bien la noche anterior. “Los amigos nunca fallan” pensó con una sonrisa
dibujada en su cara a pesar de un hachazo mortal. La expresión de congoja se borró abruptamente al ir al baño y mirarse
al espejo.
Un vistoso ojo morado adornaba su rostro. No sólo eso.
Tomando consciencia de su integridad, descubrió diversos rasguños, chichones y
cortes en todo su cuerpo.
Una vergüenza
emergió desde su estómago, todo indicaba que se había sacado la chucha de
curado. Pero como de costumbre
nuevamente no recordaba su destino.
Está era la gota que rebalso el
vaso. La gota que rebalsó el vaso de todos los copetes que se tomó.
Como en un bolero de José Feliciano, tiró con fuerza su pelo
haciéndole daño a su cuero cabelludo y desesperado gritó mirando al cielo del
baño: ¡MALDITO COPETE! ¡NUNCA MÁS!
Llamó a sus amigos para preguntar qué había pasado y ellos
nada sabían. “te fuiste dando jugo para la casa” “ni siquiera quisiste quedarte a dormir acá.
Yo te lo ofrecí”, “andabai odioso weon” y más comentarios de ese estilo
emergieron desde el auricular de su celular.
Desdichado y con una mochila de culpas por su “Alzheimer alcohólico”
se comprometió y sacó una hoja de papel y escribió con grandes y vistosas
letras “Nunca más copete, pero de
verdad, nunca más”.
Para mala suerte, los astros le ponían la botella en su
camino. Una colega de la pega lo invitó a un matrimonio con barra abierta.
Llegaron al lugar, y la fiesta estaba que ardía. Por sus
ojos pasaron mozos con el exquisito ron con coca cola, las piscolas, las
cervezas sudadas por el frio del congelador y varios otros menjunjes que
crearon una ansiedad incomoda en el invitado.
Pero “Fidodido” fue valiente y con un vaso ´”sano” de Coca-Cola,
que a la distancia parecía un ron, aguanto la música sin perder el equilibrio
ni dar jugo. Elegante y de terno estaba
orgulloso de su acto de compromiso.
Lamentablemente toda esta puesta
en escena se desmoronó cuando fue al baño a hacer sus necesidades.
Justo cuando iba pasando
a su lado la novia del matrimonio con su traje blanco y cotillón, la
mano de “Fidodido” fue empujada por una
fuerza extraña hacia el trasero de la mujer sin siquiera el tener intención de
hacerlo. Era como si le hubieran
agarrado la mano para pegar con fuerza el prominente poto estilo pera de la
festejada. Y eso que no había gota de
alcohol en su sangre y su sano juicio estaba intacto.
La novia pegó un grito más fuerte del que tendría en
su apasionada noche de bodas, cuando sintió el tacto de “Fidodido”.
-
¡¡¡¡¡DESUBICADO!!!!!!- gritó la muchacha indignadísima, al
punto que los candelabros del hotel donde se realizaba la fiesta se movieron
como si hubiera habido un temblor.
Todos giraron sus cabezas al pasillo. La música se cortó con el típico sonido de un vinilo al que le sacan la aguja. Fidodido pálido por el suceso se quedó
inmóvil. La gente se agolpó en el lugar
preguntando qué había sucedido.
-
Les juro que yo no tenía intención- dijo
tímidamente y con los hombros recogidos Fidodido
La gente empezó a murmurar que el alcohol había hecho
estragos en el “Flaco Ernesto”
Pero la extraña fuerza mencionada anteriormente se hizo con
él nuevamente y fue directamente a tocar
los senos de la festejada.
Todos miraban extrañados los movimientos de Ernesto. El
novio indignado al percatarse de la
escena fue directamente a golpearlo, pero cuando ”Fidodido” lo esquivo ocurrió lo increíble.
El puñetazo del novio fue directamente a dar en la quijada
de la sombra de Ernesto separando la silueta de su origen.
Todos quedaron asombrados cuando la sombra huyó raudamente sangrando por el cacho en el hocico.
Sin poder creerlo y sin sombra, Fidodido fue a buscarla junto al novio y los invitados.
No hay matrimonio sin escandalo dicen los entendidos.
Tras recorrer casi todo el hotel, en un salón sin mucha luz
la encontraron en un rincón llorando.
-
Le voy a sacar la chucha- dijo el novio.
-
Calma, sé que lo que hizo no estuvo bien, pero
oye, es mi sombra- dijo empático
“Fidodido” y fue donde ella.
Al intentar darle una mano, la sombra como un perro herido,
se alejó en un acto reflejo. Estaba
tiritando de miedo.
-
Tranquila- le dijo con tono acogedor Fidodido
-
¿Tranquila?, yo te vi con un vaso de copete, ¡yo
vi el roncola! pensé que estabas curado, mi plan era perfecto- le dijo con
rabia la Sombra golpeando el suelo.
-
¿Qué plan?- comentó extrañado Ernesto.
-
¿Qué no entiendes?, Yo fui el que mando ese
watsap a la mina que conocimos la otra vez, me daba celos de que tu estuvieras
con ella y yo no. Yo fui el que te saco la cresta cuando estabas como piojo. Yo
fui el que quería que le tocaras el culo a la novia. Yo te quería destruir
Ernesto. Yo te odio y siempre he odiado ser tu sombra. Te quería muerto para
ser libre.
-
Pero ¿Por qué? , ¿Qué hice para que me odiaras?
-
¿Qué hiciste? , eres un borracho, aburrido,
pintamonos y aun así tienes amigos que te quieren y gente que te rodea. Pero yo
siempre quedo postergada y relegada a ser tu sombra. Lo odio.
-
Oye pero no tienes que ser así conmigo, yo no te
obligo a nada. Yo soy como soy. Es más, si no quieres estar conmigo te puedes
ir si quieres. Tomate unas vacaciones. Además, yo te debo mucho, gracias a tus
juegos me di cuenta que tengo un problema con el copete y lo estoy dejando.
-
Menos mal. Ya te imaginaba con una cirrosis y eso que
eres súper joven fidodido. Deberías ser más consciente de tu cuerpo.
-
Si po. Tú en el fondo me hiciste cachar que debo
preocuparme más.
-
Entonces mi plan funciono al revés
-
Así parece ser
-
Oye y lo que decías antes. ¿En serio puedo
tomarme unas vacaciones?
-
¿Por qué no? Puedo soportar estar un tiempo sin mi sombra. Además para que quiero tener una sombra
estresada.
-
Buena
Y se dio esa bella
imagen. La sombra de Ernesto “Fidodido” se separó de él y tomo cuerpo
propio.
El salón rodeado por los
asistentes del matrimonio parecía set televisivo, ya que el novio, totalmente
ajeno al percance acontecido hace breves momentos, comenzó a aplaudir, lo cual
todos replicaron.
Y allí Fidodio abrazó a su sombra muy apretadamente perdonándose
ambos.
Luego carretearon. Se sacaron una foto con los novios llenos de cotillón.
La sombra hasta lideró una coreografía de Axe que prendió la fiesta. Incluso le salió otra sombra pinche. Ernesto por su parte, condujo a la casa tras
la fiesta sin haber tomado nada.
Al llegar al hogar inmediatamente
cotizaron pasajes. Ahí Fidodido se
comprometió a comprarle a su sombra un pasaje al caribe para unas relajantes
vacaciones.
Fueron tres semanas en que la sombra mandó diversas postales
con paisajes espectaculares. “He conocido muchas sombras amistosas. Y me he
relajado como nunca. Muchas gracias Ernesto, nunca más te abandonare ni te haré
daño” decía con una letra pulcra.
Fidodido sin su
sombra leía muy contento las postales, siempre tomando un vasito de agüita pura,
por si las moscas.
La Bibliotecaria
Aterrorizada. Así se encontraba la bibliotecaría cuando descubrió que ella no era más que un personaje de un libro de la biblioteca que organizaba.
viernes, 7 de agosto de 2015
Prendas mutantes
Impacto causó en la comunidad de Slavutich, pueblo cercano a Chernobyl ; el extraño caso
ocurrido la madrugada del 26 de abril de
1987, a tan sólo 1 año del acontecimiento radioactivo más importante de la
historia.
El hecho ocurrió cuando volvían de una cita
romántica la joven pareja compuesta por el rubio y fornido Andréi Semiónov (27 años), originario de Prípiat (ciudad evacuada por
el ejército rojo tras la tragedia radioactiva) y la menuda joven de ojos azules
y cabellos negros Elena Morozova (20 años), originaria de Kiev.
Tras la invitación de Andreí a tomar un vaso de Vodka al
departamento que el gobierno comunista le había entregado momentáneamente por ser un desplazado, y ella aceptar la
invitación, ocurrió el horror.
(ESCENA +18)
En el lugar y tras un par de copas, ambos muchachos desataron
sus pasiones.
Él le juró amor eterno con una antiquísima canción de
amor del ídolo de Petrogrado Mijaíl Savoyárov,
y ella decidida a que él era el hombre que la amaría por siempre, ansiosa,
se dispuso a entregarle su virginidad desvistiéndose lenta y sensualmente.
En el punto máximo de la lujuria pecaminosa, ella, desnuda y muy coqueta frente a los ojos de
Andreí le dijo “Quítate tus prendas”.
Excitado, el hombre intentó rápidamente sacarse su
camisa manga larga a cuadros y verde ocre, pero no lograba desabotonarla.
El hombre luchó y luchó, y ella con risas picaronas,
lo intentó ayudar a descamisarse, y tras 10 minutos de forcejeo, un horrible
grito espeluznante se escuchó en los departamentos contiguos.
Al lugar llegó un vecino alertado por el escándalo,
quien derribó la puerta del departamento. En el lugar se encontraba la joven mujer en shock desnuda, mirando
petrificada a su amado quien yacía muerto.
El hombre estaba siendo estrangulado por su propia camisa verde
ocre, la cual tenía vida propia. Al ver al vecino, la prenda se movió por todo
el departamento, desplazándose utilizando sus mangas como pies.
Espantado por lo que él llamaría un
“truco de magia endemoniado”, el vecino intentó rescatar a la muchacha tomándola
en sus brazos. Pero la camisa obstaculizo el pasillo e impidió el paso del
hombre para posteriormente atacarlo. La
camisa se tiró encima de él y lo botó al suelo con una fuerza que describiría
posteriormente como “Sobrehumana”. La
chica con una actitud de venganza, tomó una plancha y golpeó a la camisa, quedando
inerte.
Ambos lograron escapar del lugar raudamente.
Un grupo de vecinos se había reunido en el pasillo en torno al departamento del
difunto joven y llamaron a las
autoridades por los inusuales ruidos, mientras que la joven aun en shock y con
una toalla que la cubría, no podía explicar lo que había sucedido. Cosa que si
pudo hacer el vecino heroico.
Un hombre no identificado aseguró que se asomó a la pieza donde se
encontraba el hombre fallecido y la camisa, con el fin de verificar la historia del vecino que entró al
lugar. Aterrado volvió al pasillo donde se encontraban los demás, al percatarse que la prenda se estaba cociendo
así misma una bufanda y ya tenía unidas
a sus telas; un pantalón, un abrigo, una chaqueta gruesa color beige y un calcetín
del muerto. Todos los ropajes se movían al unisonó, casi con motricidad humana.
Un vecino científico también desplazado de Chernobyl, sospechando del extraño
hecho se acercó también al lugar y con un sensor de radioactividad advirtió a
los curiosos que era riesgoso estar en el lugar ya que aquella ropa y el sector se encontraban con altos índices
nucleares.
-
¡ESAS
PRENDAS. COBRARON VIDA GRACIAS A LA MODIFICACIÓN GENETICA DE SUS TELAS POR
LA RADIOACTIVIDAD NUCLEAR! ¡ ES
PELIGROSO ESTAR AQUÍ! ¡SON PRENDAS MUTANTES! – dijo el científico alterado.
Pero antes que nadie pudiera hacer algo, la pared del pasillo principal
donde se agolpaban los vecinos se derrumbó.
Los alaridos fueron generalizados. Eran nada menos que kilos y kilos de
ropa que configuraban un horrible monstruo de prendas de vestir y que emitía un
horrible gruñido.
El horrible monstruo de ropajes caminó por el centro de la ciudad
durante cerca de media hora, destruyendo todo lo que vio a su paso. A su vez, mientras
pasaba por tiendas de ropa y lavanderías, su radioactividad despertaba a otras
prendas que se fusionaban a él haciéndolo cada vez más grande, casi del tamaño
de un edificio de 30 pisos.
A eso de las 5 de la madrugada del 27 de abril, 10 de los mejores aviones Rusos Sujói Su-27 atacaron a la bestia
radioactiva, disparándole misiles de suavizante para que su estructura se
desarmara. “Era oloroso. Se nota que esa
ropa no es había lavado hace meses. Teníamos miedo” dice un veterano soldado
que participó en el ataque.
El monstruo de ropas no dio tregua, e hizo caer a uno de los aviones
cuando una pantimedia se enredo en una turbina de la aeronave. Afortunadamente y tras un certero misil de
cloro en una pila de calzoncillos malolientes y sostenes que le servían de
sustento para mantenerse en pie, el horrible “Ropazilla” como lo bautizaron los
medios internacionales, fue abatido.
Las prendas del moustruo, todas contaminadas con radioactividad, quedaron
regadas en el piso del centro de la ciudad. El espectáculo de una lluvia de ropajes es una
escena que los habitantes de Slavutich aún no
olvidan.
De seguro esta prenda sería utilizada para investigaciones. O quizás para utilizarla con algún fin bélico.
Las autoridades rusas de tonto no tienen nada. Quizás pensaron los altos mandos
que una futura guerra nuclear, no será
con bombas, quizás será con prendas de vestir. ¿Quién sabe? Estar a la moda en
unos años más podría ser fatal.
sábado, 11 de julio de 2015
Súper Yeta
"Súper Yeta”, así le pusimos de sobrenombre al Manuel. Éramos pesados en
el grupete de amigos, hay que admitirlo.
Siempre tirábamos tallas pesadas y nos poníamos apodos molestosos. Estaba el “Pituto Arancibia”, “Bob Marley”, “Pigmeo Fernández”, el
“Chinoy”, El “Guatón Loyola “, el “Iñi piñi” y El “nada”. A mí
me pusieron el “Cesantito” por mi baja estatura, mi prolongada cesantía
y mi nombre en diminutivo que es Fernando.
Eso sí, hay que decir y justificar que el Manuel se merecía su apodo de
“Súper Yeta”. El hombre tenía un don para la mala cuea. Estaba meado de perro,
pero de todas las razas. Pájaro de mal
agüero. Pobre cabro.
Me acuerdo que una vez calculamos
que lo habían cagado 33 palomas en un mismo día. “La conchetumare, pájaros reculiaos,
son una plaga” gritaba al cielo con la ropa hedionda el Manolito. Pero la cosa
se puso peor para él. Cuando hacíamos
los asados de la Copa América. Cada vez que el “Súper Yeta” iba a mear al baño,
o se ausentaba de la tele, la selección metía un gol. Hasta el “Pituto” le dijo “Compadrito, no
venga más que en una de esas salimos campeones”. Yo encontré feo eso, y el
Manolito se sintió, no fue más a los asados, el resultado: Chile fue campeón
después de 100 años.
Yo igual me preocupe por mi
compadre de toda la vida. Ya no se aparecía en las juntas y eso que eran casi sagradas. Por esta razón con el
“Nada” y el guatón “Loyola” nos organizamos y lo fuimos a ver a su casa con unas Pilsen y unos
cañitos que nos regaló el “Bob Marley”. Para eso están los amigos.
Entramos a su casa que estaba
oscura, súper turbia, había algo pesado en el ambiente. Con cara de caña estaba “Súper Yeta” más enojado que de
costumbre, le habían remolcado el auto y se había agarrado con un paco por una
multa de como 10 UTM. “Yo creo que estoy
maldito” nos dijo. El guatón “Loyola” le
dijo con su "simpatía" de siempre “Tu ya
estai listo para ser presidente, ya tienes el primer requisito: ser yeta”. Yo lo veía al “Yetita Manolo” y lo notaba
con un aura penca. Sus ojeras eran profundas, y su cuerpo cada día estaba más
flaco. Tenía una nube gris en su cabeza.
“¿No te habrán hecho mal de ojo?”
le dije ya que mi abuelita signo Piscis es del sur y siempre hemos creído en este tipo de
cosas. “Deberíai dedicarte a leer el
tarot como el Pedrito Engel “Cesantito”, está de moda, capaz que encontris
pega” dijo de nuevo el guatón culiao
pesado. Por
su parte el “Nada” callado como siempre, tomaba una cerveza y asentía todo lo
que se hablaba. El Manolito se tomaba la
cabeza, agobiado, sudando.
“Quizás tienes razón “Cesantito”
yo igual le cause mal a una mujer, ella me hecho mal de ojo, estoy seguro” dijo
con totalmente abatido el cabro yeta.
Imitando el sonido de un programa de farándula el guatón “Loyola” grito
“CHAN, CHAN”, era un saco de plomo. El
“Nada” prendió un perno y saco la
voz como uno de esos filósofos
orientales “Una vez mochileando conocí a
una Colombiana”, “¿En qué café con piernas?” interrumpió el gordo. Ya
nadie se reía con sus tallas, su “pintamonismo”
era despreciable. El “Nada” siguió “Ella me contaba que cuando una muchacha
sufría de amor por un hombre, ellas con su propia regla, con la menstruación,
hacían rituales para maldecir a sus ex pololos”. Igual esto nos dio un poco de miedo a todos,
hasta escuchamos que una puerta se abrió sola. “Acá penan” dijo el Yeta
Dándomelas de sicólogo le
pregunte al Manolito “por qué decía que le había causado mal a una mujer”. Por lo que sabíamos, el había terminado hace
casi 5 años y no se le conocía otra polola que su mina del colegio, la
Candelaria Fernández, linda y buena onda la cabra. Después de que "murió la flor",
nunca logró engancharse con ninguna otra, hasta nosotros lo pelábamos que se
había vuelto gay, y que contraería el Acuerdo de Vida en Pareja con el “Chinoy”
( A ese amigo le habíamos puesto el sobrenombre de Chinoy por que tenía voz de mujer).
El Manolito con voz quebrada nos
dijo “creo que yo era muy paranoico. Cuando pololeábamos, yo era muy celopata”.
“Ta bien po, haci aprenden” dijo con su misoginia característica el Guatón culiao.
Yo pensaba para mis interiores "qué complejo lo que nos dice el Manolito",
y nosotros que lo webiabamos tanto, yo creo que en estos años nadie le preguntó
cómo se sentía.
“Yo recuerdo que antes que
termináramos se le tiraba al dulce a todos los locos, y yo le daba jugo. Hasta
que un día la loca se enojó, me mandó a la chucha, termino todo mal, de ahí que me han pasado
puras weas malas, se murió mi perro, me cagaron con plata, me angustio cuando
fumo marihuana y ni una mina me pesca” dijo llorando el Manolo. “No hay pensado en hablar con ella para
aclarar las cosas compadre” le aconseje. “Me da vergüenza loco, miro para atrás
e igual cacho que la embarre y le hice daño ”. “Habla con
ella, ponte vivo, cauteloso y sobretodo muy humilde” dijo el “Nada” casi de manera
metafórica mientras el humo del pito inundaba la triste pieza del “Súper Yeta”.
La cosa es que los dos cabros se
juntaron al final po. Días después El Manolito y "El Club de Toby" nos reunimos con él para copuchar en que había quedado la cosa.
“¿Invitaste tú la chela?”, “¿Esta
rica la mina?”, “¿Qué se siente hablar después de tanto tiempo con la Ex?” y
ese tipo de preguntas tiraba el grupete. Yo fui más preciso y le dije “¿Te
sirvió de algo?” y al Manolito le había servido, como que se desahogó con la
mina, cosas del alma creo yo.
Nos contó que ya ella ya no le
tenía rencor. “´ ¿Y el mal de ojo?” preguntó el “Nada”. El Manolo afirmó que se lo preguntó y ella
con esa ironía que tanto le había gustado cuando se conocieron en el colegio
una mañana linda de primavera, le dijo “Yo te hubiera acuchillado y matado
antes que andar tirándote mala onda, a mí me gustan las cosas concretas y no
creo en esas weas. Tú mismo te atrapaste, solito Manolo, siempre te atrapas
solito, ese es tu gran defecto” le dijo la Candelaria, siempre me había caído muy
bien ella. “Mi corazón palpito de
enamorado de nuevo cuando me dijo eso” dijo el Manolito con una sonrisa en su
cara. Y el guatón “Loyola” pregunto la típica pregunta weona del momento “¿Y te la agarraste? ¿Su remember compadre?" En medio
del asado le dijimos entre todos al unisono “¡Cállate guatón culiao!” y con un choripán en la boca el
guataca se cagó de la risa.
Ahora le ha ido bien al cabro.
Sigue con mala cuea pero él no se siente tan mal, hasta creo que le han salido
manos con una que otra chiquilla y volvió a los asados y a las juntas con los
cabros, se le ve feliz y ya no tiene ojeras.
Igual no tener pega y ayudar a
los amigos en estas situaciones deja mucho más pienso yo. Me estaré poniendo
como Pilar Sordo. Chucha no sé.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)