Un estudio de la facultad de filosofía de la Universidad de Paris, ha determinado la existencia de un hombre pensante de la antigua Grecia totalmente ignorado por los libros de historia.
Nos referimos a Herodito, un
singular filosofo que no logró nunca plantear sus fundamentos, siempre yéndose
por las ramas cuando intentaba plasmar un cuestionamiento profundo.
Muestras de este singular pensamiento son los
escritos en persa encontrados por arqueólogos en unas antiquísimas ruinas
griegas, en que se relata una conversación filosófica de exactamente 16 horas
entre Herodito y un cocinero respecto a si el filosofo almorzara una ensalada de tomates o
una de lechuga, sin finalmente llegar a
ninguna conclusión.
Herodito, quien según los
investigadores era pequeño, calvo y muy
nervioso, lanzó su propia escuela de pensamiento sin mucho
éxito debido a que las enseñanzas a sus alumnos duraban nada menos que casi una semana de corrido, sin nunca plantear nada concreto.
Otro escrito antiguo determina
una intervención de Herodito en la Polis que duró exactamente un mes, tras un
discurso de análisis respecto al origen del cosmos. Esto a pesar que la
reunión era para determinar el lugar donde serían dispuestos nuevos campos para
la agricultura.
La increíble capacidad de
dispersión de pensamiento de Herodito lo llevó a ser un filósofo maldito, ya
que al nunca concluir nada de lo que pensaba, sus colegas pensantes de la época lo trataron
de loco y poco serio.
Aunque no se encuentra físicamente y no hay
prueba científica, escritos de otros filósofos determinan que Herodito escribió alguna vez un libro y de este tan sólo el titulo tenía nada menos que 60 páginas. De eso nada se conserva.
Anaximandro de Mileto, un filosofo contemporáneo anotó en
su único escrito fundamental una pequeña
reseña de este filosofo “Herodito, aunque es una buena persona y los primeros 5 minutos de su hablar son más que interesantes, ya cuando lleva 36 horas sin parar de filosfar acerca de algo que no tiene mucha
conexión, no da para tomarlo en cuenta”.
Por su parte Platón
habría dicho en uno de sus textos “Las palabras de Herodito nunca llegan a nada. Aunque la pregunta correcta sería
¿Qué es la nada?”.
Aún así, según la investigación
de la Universidad de Paris, Herodito habría tenido entre tanto rechazo un alumno y seguidor fiel.
Se trata de Demagogos, un noble ciudadano de la Polis que habría sido la raíz
del latín de la palabra DEMAGOGIA. Un
legado importante si se trata de un problema que nos afecta incluso en la
actualidad.
No podemos entonces negar y homenajear el real
aporte de este hombre de alta mente, que hablaba mucho pero no decía nada. Podríamos decir que hasta podría ser
considerado un filósofo adelantado a sus tiempos y lectura obligada para abogados
y políticos.
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