Había una vez un escritor muy creativo, que siempre vestía
un abrigo negro, tenía una barba frondosa, largos brazos y exuberantes ojeras. Este
escritor siempre se enrollaba al intentar escribir cuentos. Se le ocurrían tantas
ideas, finales, principios y personajes que finalmente nunca lograba darle
termino a sus escritos. Esto le traía una
infinita desdicha y una pesada frustración ya que nunca era reconocido. Una vez tuvo una gran idea para un cuento.
Sería su obra maestra y se dijo a sí mismo “Esta vez sí que lo término” "Esta vez la gente no olvidara mi nombre". Así que empezó a
escribir y….
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