sábado, 11 de julio de 2015

Tue Tue

El niño dijo Tue Tue tres veces.

Ayer lo encontraron muerto flotando en un río.

Súper Yeta

"Súper Yeta”, así le pusimos  de sobrenombre al Manuel. Éramos pesados en el grupete de amigos, hay que admitirlo.  Siempre tirábamos tallas pesadas y nos poníamos apodos molestosos. Estaba el “Pituto Arancibia”, “Bob Marley”, “Pigmeo Fernández”, el “Chinoy”, El “Guatón Loyola “, el “Iñi piñi” y El “nada”.  A mí  me pusieron el “Cesantito” por mi baja estatura, mi prolongada cesantía y mi nombre en diminutivo que es Fernando.  Eso sí, hay que decir y justificar que el Manuel se merecía su apodo de “Súper Yeta”. El hombre tenía un don para la mala cuea. Estaba meado de perro, pero de todas las razas.  Pájaro de mal agüero. Pobre cabro.

Me acuerdo que una vez calculamos que lo habían cagado 33 palomas en un mismo día. “La conchetumare, pájaros reculiaos, son una plaga” gritaba al cielo con la ropa hedionda el Manolito. Pero la cosa se puso peor para él.  Cuando hacíamos los asados de la Copa América. Cada vez que el “Súper Yeta” iba a mear al baño, o se ausentaba de la tele, la selección metía un gol.  Hasta el “Pituto” le dijo “Compadrito, no venga más que en una de esas salimos campeones”. Yo encontré feo eso, y el Manolito se sintió, no fue más a los asados, el resultado: Chile fue campeón después de 100 años.

Yo igual me preocupe por mi compadre de toda la vida. Ya no se aparecía en las juntas y eso que eran casi sagradas. Por esta razón  con el “Nada” y el guatón “Loyola” nos organizamos y lo fuimos a ver a su casa con unas Pilsen y unos cañitos que nos regaló el “Bob Marley”. Para eso están los amigos.

Entramos a su casa que estaba oscura, súper turbia, había algo pesado  en el ambiente. Con cara de caña  estaba “Súper Yeta” más enojado que de costumbre, le habían remolcado el auto y se había agarrado con un paco por una multa de  como 10 UTM. “Yo creo que estoy maldito” nos dijo.  El guatón “Loyola” le dijo con su "simpatía" de siempre  “Tu ya estai listo para ser presidente, ya tienes el primer requisito: ser yeta”.   Yo lo veía al “Yetita Manolo” y lo notaba con un aura penca. Sus ojeras eran profundas, y su cuerpo cada día estaba más flaco. Tenía una nube gris en su cabeza.  

“¿No te habrán hecho mal de ojo?” le dije ya que mi abuelita signo Piscis es del sur y siempre hemos creído en este tipo de cosas.   “Deberíai dedicarte a leer el tarot como el Pedrito Engel “Cesantito”, está de moda, capaz que encontris pega”  dijo de nuevo el guatón culiao pesado.  Por su parte el “Nada” callado como siempre, tomaba una cerveza y asentía todo lo que se hablaba.  El Manolito se tomaba la cabeza, agobiado, sudando.

“Quizás tienes razón “Cesantito” yo igual le cause mal a una mujer, ella me hecho mal de ojo, estoy seguro” dijo con totalmente abatido el cabro yeta.  Imitando el sonido de un programa de farándula el guatón “Loyola” grito “CHAN, CHAN”, era un saco de plomo.  El “Nada” prendió un perno y  saco la voz  como uno de esos filósofos orientales “Una vez mochileando conocí a  una Colombiana”, “¿En qué café con piernas?” interrumpió el gordo. Ya nadie se reía con sus tallas, su “pintamonismo” era despreciable. El “Nada” siguió “Ella me contaba que cuando una muchacha sufría de amor por un hombre, ellas con su propia regla, con la menstruación, hacían rituales para maldecir a sus ex pololos”.  Igual esto nos dio un poco de miedo a todos, hasta escuchamos que una puerta se abrió sola. “Acá penan” dijo el Yeta

Dándomelas de sicólogo le pregunte al Manolito “por qué decía que le había causado mal a una mujer”.  Por lo que sabíamos, el había terminado hace casi 5 años y no se le conocía otra polola que su mina del colegio, la Candelaria Fernández, linda y buena onda la cabra. Después de que "murió la flor", nunca logró engancharse con ninguna otra, hasta nosotros lo pelábamos que se había vuelto gay, y que contraería el Acuerdo de Vida en Pareja con el “Chinoy” ( A ese amigo le habíamos puesto el sobrenombre de Chinoy por que tenía  voz de mujer).

El Manolito con voz quebrada nos dijo “creo que yo era muy paranoico. Cuando pololeábamos, yo era muy celopata”. “Ta bien po, haci aprenden” dijo con su misoginia característica el Guatón culiao.  Yo pensaba para mis interiores "qué complejo lo que nos dice el Manolito", y nosotros que lo webiabamos tanto, yo creo que en estos años nadie le preguntó cómo se sentía.

“Yo recuerdo que antes que termináramos se le tiraba al dulce a todos los locos, y yo le daba jugo. Hasta que un día la loca se enojó, me mandó a la chucha,  termino todo mal, de ahí que me han pasado puras weas malas, se murió mi perro, me cagaron con plata, me angustio cuando fumo marihuana y ni una mina me pesca” dijo llorando el Manolo.   “No hay pensado en hablar con ella para aclarar las cosas compadre” le aconseje. “Me da vergüenza loco, miro para atrás e igual cacho que la embarre y le hice daño ”.  “Habla con ella, ponte vivo, cauteloso y sobretodo muy humilde” dijo el “Nada” casi de manera metafórica mientras el humo del pito inundaba la triste pieza del “Súper Yeta”.

La cosa es que los dos cabros se juntaron al  final po. Días después El Manolito y "El Club de Toby" nos reunimos con él para copuchar  en que había quedado la cosa. 

“¿Invitaste tú la chela?”, “¿Esta rica la mina?”, “¿Qué se siente hablar después de tanto tiempo con la Ex?” y ese tipo de preguntas tiraba el grupete. Yo fui más preciso y le dije “¿Te sirvió de algo?” y al Manolito le había servido, como que se desahogó con la mina, cosas del alma creo yo. 

Nos contó que ya ella ya no le tenía rencor. “´ ¿Y el mal de ojo?” preguntó el “Nada”.  El Manolo afirmó que se lo preguntó y ella con esa ironía que tanto le había gustado cuando se conocieron en el colegio una mañana linda de primavera, le dijo “Yo te hubiera acuchillado y matado antes que andar tirándote mala onda, a mí me gustan las cosas concretas y no creo en esas weas. Tú mismo te atrapaste, solito Manolo, siempre te atrapas solito, ese es tu gran defecto” le dijo la Candelaria, siempre me había caído muy bien ella.   “Mi corazón palpito de enamorado de nuevo cuando me dijo eso” dijo el Manolito con una sonrisa en su cara. Y el guatón “Loyola” pregunto la típica pregunta weona del momento “¿Y te la agarraste? ¿Su remember compadre?"  En medio del asado le dijimos entre todos al unisono “¡Cállate guatón culiao!” y con un choripán en la boca el guataca se cagó de la risa.

Ahora le ha ido bien al cabro. Sigue con mala cuea pero él no se siente tan mal, hasta creo que le han salido manos con una que otra chiquilla y volvió a los asados y a las juntas con los cabros, se le ve feliz y ya no tiene ojeras.

Igual no tener pega y ayudar a los amigos en estas situaciones deja mucho más pienso yo. Me estaré poniendo como Pilar Sordo. Chucha no sé.