La experimentación con el tiempo
es un rubro secreto pero bastante desarrollado por gobiernos
primermundistas. Es que con altos
índices de envejecimiento y un mundo cada vez más frenético, el tema se hace
relevante para el estado.
Tuve la oportunidad de ingresar a
uno de los laboratorios de un científico un tanto loco, que para fines de esta
crónica y por prohibiciones gubernamentales, se me ha impedido decir su nombre.
Lo primero que me ha llamado la
atención al entrar a este centro de experimentación temporal es la cantidad de
relojes que uno ve en los pasillos blancos. Relojes genéticamente modificados
que giran sin control, hacia adelante y hacia atrás, como si no obedecieran
nada. Me sorprendo al ver un reloj de arena en que esta sube y baja sin
necesidad de humanos que muevan el dispositivo.
“Es que el tiempo es líquido y
muy modificable. Es como una metáfora profunda que gracias a nuestros propios parámetros podemos
delimitarlo o ampliarlo. Si no se limita es como un gran mar sin contención.”
afirma el científico loco.
Si bien en países el debate está
en pañales, estos científicos ya han comenzado el proceso de experimentación
con humanos. Entrañable es el caso de un
hombre de 34 años, el cual ha sido sometido a diversas pruebas del tiempo. Hoy
en día el sujeto siente nostalgia por un futuro que ya fue y ansiedad por un
pasado que él no reconoce que haya ocurrido todavía.
“El hombre ha perdido los
parámetros temporales. Su existencia no es lineal como la tuya o la mía. Los experimentos han dado como
resultado la prueba fehaciente de que el tiempo es físico, que efectivamente es
mutable como un rompecabezas y que puede ser modificado. Lo que nos da una
puerta de entrada primitiva a los viajes temporales” afirma el científico loco.
Si bien, la ciencia del tiempo y
su experimentación es avalada y protegida por instituciones ligadas al campo de la
investigación, diversas crisis han ocurrido y poco se ha hablado de ello en la
prensa.
“Esto es como experimentar con
energía nuclear. Si cometes un error puedes causar grandes consecuencias. Como
la gran ruptura del presente ocurrida en 1998, de la cual nos salvamos por
poco” afirma el científico loco.
La gran ruptura del presente ocurrió
cuando en un experimento en que se intentó sin éxito lograr conectar un
recuerdo del pasado con un hecho que ocurrirá en el futuro, el presente se
resquebrajó quedando el tiempo suspendido.
“Esto no es como en las
caricaturas o en las series, que todo se queda congelado. No. Acá es un hecho
más complejo y tiene que ver con el resquebrajamiento del significado del
presente y del tiempo, que es una construcción humana” afirma el científico.
La ruptura del tiempo ocurrió
específicamente en un pequeño poblado en Alemania. Durante una semana no
existió el tiempo como lo conocemos. No se podía llegar tarde a una cita,
porque no había horario fijo, los vuelos
programados no tenían coherencia y la puntualidad era tan solo una anécdota
graciosa. Las salas de espera en los hospitales podían durar años, o segundos.
Los viajes a través del cosmos eran teóricamente posibles ya que la distancia
temporal con una estrella no tenía mucha relevancia El presente físico seguía siendo pero estaba
desajustado y enredado con el futuro y el pasado.
“Y como todos sabemos que el
tiempo y el espacio van de la mano, ocurrió lo que más nos temíamos. La
realidad se empezó a desquebrajar” afirma muy triste por lo ocurrido el
científico loco.
Es por esto y según fotografías
que me muestra el hombre de ciencias (No puedo publicar las fotos por
prohibición del gobierno), se puede observar como una grieta de temporalidad o
en términos de ciencia ficción podría denominarse un “portal interdimensional”
se veía claramente, colorido y luminoso en medio de la plaza de esta pequeña localidad
bávara.
Muchos ciudadanos curiosos fueron
absorbidos por el portal, siendo posteriormente vistos en registros
fotográficos del 1900 o incluso volviendo a aparecer décadas después del
accidente. El último avistamiento corresponde a una muchacha de 14 años perdida
en el portal, y que apareció sin envejecer en el año 2011. Según entrevistas
clasificadas la adolescente al entrar pudo ver “Todo lo que no existía
físicamente”
“¿Cómo solucionamos la situación?
Bueno, tuvimos que ser creativos. Como te decía antes, el tiempo es una
construcción humana, al igual que el lenguaje. Así que encerramos el presente
en un escrito donde quedó plasmado para siempre ese momento, debido a que la
palabra construye realidad. Esto mientras separamos el pasado y el futuro que
quedaron enredados como un nudo muy apretado”
Es así como el lector puede
encontrarse con el escrito de aquel presente roto en esta crónica. Mientras estuviste
leyendo, también has vivido el presente encerrado en dicha crisis del 98.
Cada palabra que leíste en este
relato, fue el instante temporal que quedó plasmado como fósil en estas letras,
como una fotografía del presente que estas viviendo en este mismo instante.
Ahora viene ese angustioso
momento. En el que el narrador de este documento deja en soledad al lector y su
tiempo, dándole un rol importante en la construcción de este. Ya que todo
tiempo se mueve en cuanto a la percepción de cada individuo.
Es responsabilidad del lector
ahora, sumergirse en el presente temporal propio fuera de este experimento del
no tiempo y que salvó a la humanidad de una total crisis del significado acerca
de lo que sucede, sucedió o sucederá.