martes, 6 de diciembre de 2016

El Cagón


El fútbol. Para los que se lo toman en serio, para los que lo sienten como una forma de vida, para los que le atribuyen características propias de cualquier religión y que muchas veces, configura un importante sentido a la existencia; para ellos, un partido por la copa, suele ser un acto supremo.

Es en este momento que la trascendencia se hace terrenal al momento de ganar.  La estrella, símbolo del triunfo, finalmente  queda para la posteridad, cuando se ve estampada en el escudo del club.

Es en estos partidos en que El honor, “dar la vida por los colores”, mojar la camiseta, y no “cagonear” son fundamentales para quedar en los libros de la frágil historia. Caer en uno de estos pecados, para la afición, es por lo mínimo una actitud que no te hace merecedor de estar en ese templo llamado cancha.  Para el jugador, puede significar la desdicha de caer en ese limbo llamado “BANCA”.

La historia de Jimmy “Chiquito” Mardones tiene algo de todos estos ingredientes.

Se jugaba la ida de la final de los campeonatos de clubes de los cerros.

2-2 decía el marcador, en un partido de infarto entre el verde e histórico Club “Invencible” y los elegantes morados del Deportivo “Marsella”.  La hinchada con sus bombos y bengalas se apretujaba en esas galerías añejas que por milagro no se caían.  La señora María, fiel hincha del Invencible por más de 30 años, era la que  más alentaba: “¡VAMOS CHIQUILLOS, QUE LES GANAMOS A ESTOS CUICOS!”, sus gritos eran más chillones que cualquier bombo.

Y el Jimmy agarró la pelota.

 Su elegancia y creatividad en el juego, su serenidad y frialdad para dar los pases, y una velocidad de atleta olímpico que lo hacían un jugador curioso por su metro 60 y sus 20 años de edad, era carne fresca para veedores que venían de Santiago a buscar talentos.

En una buena jugada colectiva, que partió desde atrás, con pases sacados de playstation, equis, triangulo, cuadrado….Jimmy “el chiquito”, quedo solo frente al arquero del Marsella.  Ambos se miraron al mismo tiempo en una fracción de segundo, Jimmy cambió su vista al ángulo inferior izquierdo….iba a disparar….pero una jugada salvadora del defensa “Flaco” Herrera, quien era un hachero que debería ser encarcelado por la policía, trabo el pie izquierdo de Jimmy y desestabilizó al pequeño creativo. 

La pelota a las nubes y el árbitro cobra penal. Amarilla para el flaco de 2 metros y las pifias del público del Invencible que era local en este partido de ida.

Jimmy se hizo cargo. Quedaban cinco minutos para el final. El jugador estrella tenía esa responsabilidad de la que se ocupan los grandes. El arquero del Marsella, Carlos Peña, “Peñita”; quien no tenía grandes cualidades, salvo una labia increíble para cagar “del mate” a los rivales con dichos despectivos de toda índole, comenzó su “bla bla”.

-“¡CAGON, TE VAI A CAGAR, MARACO, ERIS NIÑITA, NUNCA VAI A SALIR DE LOS POTREROS WEON MALO…¡CAGON!”- Gritaba el pesado arquero.

Jimmy lo miro a los ojos, y le hizo una mirada como diciéndole “perro que ladra no muerde”.

Todos en sus posiciones, silencio en el estadio, salvo por un sonido del que solo Jimmy se percató. Era su estómago. Algo estaba reclamando, algo estaba indigestándose ahí adentro. Un fuerte retortijón se coordinó con el silbato del señor juez.

Jimmy con la cabeza en dos frentes de conciencia, su guata y el arco, disparó a lo que viniera.

DERECHO Y CRUZADO.

Y el balón surco los cielos, cual Messi en la final de la copa américa 2016.

La risa del arquero, feliz por el error del rival, se desdibujo cuando vio la cara de su contrincante. Pálida y sin ningún gesto.  Viéndolo más de cerca, Peñita quedo estupefacto y luego estalló en una incontrolable risa. Su rival, el Jimmy, LE CHORREABA UN HILO DE CACA LIQUIDA POR SU PIERNA.

SU SHORT Y LA CANCHA TENIAN UNA ESTELA CAFÉ ASQUEROSA.

Peñita como no era muy prudente y además era poco atinado, grito a los cuatro vientos: “¡CACHEN, EL CULIAO SE CAGO DE VERDAD GUAJAJAJAJJAJA!”

Todos los rivales e incluso algunos compañeros de equipo se rieron del Chiquito Jimmy.

El partido siguió y Jimmy apenas podía moverse por estar todo cagado y hediondo.

En los 5 minutos restantes de partido, todos los pases y jugadas terminaron en nada, con un Jimmy totalmente desmoralizado y solo con la mente en que terminara el partido para cambiarse los calzoncillos.

“Ya po Jimmy, muévete po, si empatamos la tenemos difícil allá de visita” le dijo su partner “el lindo” Fernández, que en realidad era feo de “caracho”.

El DT, Jorge Marchant, quien era un viejo barrigon, bueno para el asado,ver partidos de fútbol por la tele y fanático del técnico Marcelo Bielsa (tanto así que imitaba su acento argentino cuando se enojaba) estaba fuera de quicio con el Jimmy.

-“PIBE, ENCHUFATÉ BOLUDO, CARAJO, PONELE HUEVOS, MOVETE PIBE” decía el técnico más chileno que los porotos.

Fin del partido. Dos a dos. Buen resultado para el Marsella. Difícil vuelta para el Invencible.

Jimmy avergonzado corrió hacia el camarín y fue directo al baño. Estuvo cerca de 15 minutos cagando. Su estómago se vació por completo al igual que la lata de desodorante ambiental que ocupó el jugador para disimular el horrible olor.

Cuando llego con sus compañeros, todos lo miraron de reojo, disimulando sus risas y la vergüenza ajena. Jimmy como era de costumbre no pronuncio palabra alguna.  El que rompió el hielo fue el DT. “Para la vuelta juegas con un papel confort en el bolsillo ¿ya? JAJAJAJAJJA” y todo el camarín explotó de la risa.  

Excepto Jimmy  que para conmoción de todos, le cayeron unas lágrimas por sus ojos.

El técnico entro en cólera:

-JIMMY PIBE, NO PODES SER TAN MARICA, PONETE DE PIE, ACA SOLO HAY GANADORES VISTE, NO QUIERO PERDEDORES QUE SE PONEN A LLORAR COMO NIÑITA CON EL CORAZON ROTO, Y POR UN DESCUIDO DEL ORGANISMO. ¡POR FAVOR NENE!

- Pero profe, usted no sabe lo mal que me siento. Le falle a mis compañeros, al equipo, me cague cuando no tenía que hacerlo. No sirvo para esto.

- Jimmy tenemos una semana de entrenamiento para la gran final de vuelta, quiero que te recompongas, te necesitamos óptimo po culiao.- Dijo el DT ya regresando a su normal habla chilena.

- Hare lo que pueda profe, pero siento algo como en mi alma. Algo cambio ahí- Dijo con un hilo de misterio en sus palabras. Era una clásica característica del Jimmy.

Para peor, los del Marsella, que se caracterizaban por sacar ventaja de todo lo que fuera extradeportivo, filtraron la noticia a los diarios de la región. Para humillación del Jimmy, el diario local “el amarillista”, evitando hablar de temas relevantes de la contingencia nacional, puso en portada: “NO ALCANZO A LLEGAR AL BAÑO. A Joven promesa le jugo mala pasada su estómago en final de fútbol de barrio”.

Jimmy pasó rápidamente de ser el tierno “Chiquito” bueno para la pelota a ser el “Cagon”, el que se perdió el penal al último minuto y se hizo caca. Un lúgubre cambio de status.

Al “Cagón”, el peso simbólico de esa situación lo afectó mucho. Toda la semana antes del partido se le vio ido en los entrenamientos. No corría como leopardo, ni pedía la pelota para ser protagonista de la jugada.  El DT Marchant, iracundo le grito docenas de veces “BAJÁ A LA TIERRA BOLUDO, QUE EN LA LUNA NO HAY PAÑALES”.

En la mente del Jimmy todo era reproche. “Nunca voy a lograr ser el mejor. Nunca me van a respetar mis compañeros. Nunca podre meter el gol. Nunca voy a cumplir mis sueños. Nunca me querrán. Nunca volveré a ser el que era. Nunca fui bueno. Nunca aporté. Nunca seremos campeones. Nunca. Nunca. Nunca…”

NUNCA.

Esa palabra se le incrusto en su mente. Su subconsciente lo atormentaba.  Por las noches, soñaba con mojones gigantes con poleras del Marsella que lo atacaban y lo insultaban. O  peor. A dos días del partido final, tuvo la peor pesadilla de su vida.

Se  vio a él mismo, chiquito, en el borde de la taza de un wáter gigante caminando, reflexionando, cuando en eso se resbala y cae al agua. Ahí el arquero “Peñita” del Marsella, gigante como Godzilla, y riendo con su pesada voz, tiraba la cadena sin compasión mientras Jimmy se ahogaba.

Luego de esto caía por las cañerías para encallar en un choclo incrustado en una caca seca que le salvó la vida de morir ahogado en el alcantarillado. En eso aparecía  su DT en formato rata y psicodélico. Lo comenzaba a increpar y decirle burlón con sus largos bigotes y cola larga: “CAGON, JAJAJAJAJAJA, BOLUDO COCETE EL OJETE ¿O PORQUE NO TE PONÉS UN CORCHO DE ESE VINO TAN BUENO QUE TIENEN USTEDES LOS CHILENOS?” Luego de eso aparecían otras ratas con la cara de los compañeros del equipo que le decían al unísono “YA NO CONFIAMOS EN TI. CAGÓN. NO TE LA VAS A PODER NUNCA”.

Tras despertar, sudado y asustado, Jimmy ya no pudo soportarlo más. Estaba en una verdadera crisis existencial de la caca.  Al entrenamiento del día siguiente fue con una decisión.  

Reunió a sus compañeros y al DT en medio de  la cancha de tierra.

“Amigos, compañeros y profesores. He decidido retirarme del fútbol. No creo ser capaz de aportar al equipo. Muchas gracias”.

Todos quedaron estupefactos. La cara del DT enrojeció y su acento argentino se marcó mucho más  que de costumbre.

“AHORA SI QUE TE ESTAS CAGANDO DE VERDAD BOLUDO, ME DAS VERGÜENZA, PECHO FRIO” le dijo con su  particular forma de tratar a sus dirigidos.

Todos los jugadores se miraron y comentaron lo sucedido con susurros. Nadie apaño al Jimmy, ni su amigo el “Lindo” Fernández.

Reprimiendo su llanto amargo, se fue a la sede del club a formalizar su desvinculación.

Como si tuviera una nube negra, vago por los cerros, con el cuerpo pesado y lento.  Los conocidos del barrio en modo de broma pesada, al verlo le tiraron unos pañuelos desechables. “POR SI ACASO” le gritaron.

 Al llegar a la sede del club, la señora María, la anciana hincha del club que estaba gestionando la compra clandestina de bengalas, lo vio entrar con su cara pálida y desvalida.

-          ¿Jimmy? Mijito que le pasa, ¿le paso algo a su mamá?

-          No señora María, es que me vengo a retirar del fútbol.

-          ¡QUÉ! Pero si usted es el mejor jugador del equipo. Entre nosotros, para callado eso sí…creo que los demás son puros paquetes. Usted le pone la magia a la pelotita pues cabrito.

-          No, si soy un cagon, me cague y los cague a todos ustedes, en especial  a los hinchas.

-          Jimmy –suspiro la señora- un hincha podrá ser pesado, o podrá pasar facturas cuando no debe, e incluso tratar de cagón o pecho frío a los jugadores. Pero si la persona que nos representa en la cancha tiene la ilusión en sus ojos, de defender al club con honor, con valor, y sobre todo con amor a la pelota; como lo hacían los campeones del 74, del primer título; Que usted Jimmy, se cague, literalmente o como metáfora, da lo mismo.

-          ¿Usted cree?

-          Te dare un consejo: En mis años de vida nunca le he hecho caso a los hueones.  Siempre he ido por la mía y no me ha ido tan mal.  Además yo siempre digo “TODO SE DEVUELVE EN LA VIDA”. Ya van a ver los que te agarraron “pal webeo

-          Usted debería ser DT del equipo señora María.

-          Es que el viejo Marchant es un viejo culiao po Jimmy, no tení que hacerle caso a ese wea, si con cuea ve fútbol por la tele, no sabe nada de dirigir. Si cuando éramos chicos nunca le achunto a ni una pelota.

Un poquito de luz ilumino la carita triste y pecosa del Jimmy.

Volvió al entrenamiento. Se desdijo de todo y fue bienvenido. “Te duro poco el retiro Jimmy” le dijo su compadre el “Lindo” Fernandez.

Domingo en la cancha del Marsella.


A menos de dos horas del partido, el enigmático y malévolo DT del equipo Morado, el descendiente italiano, Franco Arriola, con su gabardina negra y su mostacho vistoso, entró al camarín del que sería su rival, “El invencible”.

Estratégicamente, el maléfico DT, puso las camisetas de sus rivales en orden, y a su lado puso para cada jugador una botella de agua. En el estadio del Marsella se destacaban por hacer este tipo de gestos, y por eso la comunidad futbolística los trataban de “Europeos” o “Levatados de Raja”.

De elegancia el hecho no tenía nada.

En el puesto de Jimmy, Arriola abrió la botella con agua del jugador, y con tácticas sucias ochenteras, a lo Carlos Bilardo o Lucho Santibañez, echo unas pastillas de Laxante que se disolvieron rápidamente en el líquido.  Una risa malvada se escuchó entre los camarines. Hace una semana atrás también había hecho algo similar en el estadio visitante.

2 horas después en el camarín. El DT Marchant analizaba tácticamente el partido e informaba una decisión: “JIMMY VAS DE SUPLENTE”. Resignado, Jimmy aceptó. Su show del “retiro anticipado” en el entrenamiento le costó caro.

El partido comenzó con harto roce. Nadie se respetaba y el partido era al ataque 3-4-3 en ambas formaciones. 0-0 hasta el segundo tiempo. 7 jugadores con amarillas. 6 tiros débiles al arco. 2 córners para cada equipo.

Jimmy en la banca, estaba sereno. La charla con la señora María, que gritaba descontrolada en la tribuna, respondiendo los canticos de la hinchada rival, le habían hecho ver otro punto de vista de su situación.  Al mismo tiempo que pensaba esto,  ya se había tomado casi toda su botella con H20.

De la serenidad, el nerviosismo lo inundo, cuando comenzando el segundo tiempo, y con una buena jugada que casi termino en gol del Marsella, unos leves retortijones empezaron a sonar en su estómago mientras calentaba al borde de la cancha. Para peor, en ese momento Marchant, tomo la decisión: “Petizo Mardones, entrá, abrí espacios por la derecha, el “pelotudo” de su lateral anda puro “boludeando”, confiamos en ti pibe” le dijo iracundo el DT.

Con temor se puso a punto con la camiseta verde y el escudo del “INVENCIBLE FOOTBALL CLUB”.

Más de 60 años de historia y podía ser su segundo campeonato barrial.

Al ver la afición del Marsella que Jimmy “El cagon” Mardones entraba al campo de juego, se escuchó un rugido al unísono de la hinchada rival con la clásica melodía:

“¡¡¡OOOOOOHH AHÍ VIENE EL CAGOOOOON, ELLL CAGOOONN, ELLL CAGOOOON, AHÍ VIENE EL CAGÓN!!”….y en eso entró el bombo a poner emociones y casi todo el estadio se puso a cantar “¡¡¡¡¡¡OOOOOOHHH SE VIENE UN CAGON, UN CAGON, UN CAGON, SE VIENE UN CAGOOON!!!!!”.

Para Jimmy los canticos no importaban tanto como los gritos de su guata, cada vez más potentes.

La historia es circular dicen y en este caso todo se volvía a repetir como hace una semana atras.

Jimmy entró inseguro, todos sus rivales al pasar a su lado y por orden del DT rival, le tiraban pedazos de papel confort. “Pa que te limpis la raja cagon culiao”, “Tay hediondo weon ¿Te cagaste?” “Chuchetumare me dai asco” eran algunos de los insultos que recibía a cada momento. 

Era una guerra psicológica contra el pequeño jugador.

Pero al ver a la señora María agarrándose a combos con una hincha del club rival, y a un pequeño puñado de hinchas del Invencible entonando el clásico “HAY QUE DEJAR LA VIDA POR LOS COLORES”  su mente se enfocó ya no en su estómago y sus recuerdos de hace 1 semana.  Retomó su sana confianza y su magia con el balón. Su mente era una pelota redonda, su pensamiento era EL FÚTBOL.

Minuto 80, Y Jimmy es figura del partido, pero al mismo tiempo está que se caga.  Mientras maneja el balón cortésmente por el sector derecho habilitando a sus delanteros, se le escapa uno que otro peo.  Por el momento nadie se percata. Con la mente en el juego y otra en su culo a punto de reventar, le provocan una fea falta en el borde del área rival.

Jimmy se levanta  apenas. Heroico y quijotesco afirma “Yo lo tiro”.

Sus calzoncillos ya estaban con algunas chantadas de camión o como comúnmente se le conoce “challa”. Era verdad lo que le ocurría. Se estaba haciendo caca seriamente. Ahí ocurrió una contradicción curiosa: si bien, físicamente se estaba cagando, en la cancha, estaba demostrando no ser efectivamente “un cagón” o pecho frío. Su fe en el equipo, le daba fortaleza mental para no cagarse.

Se puso frente al balón. 20 metros de distancia. El estómago de Jimmy era una guerra civil. Su sudor ya empezaba a ser frio… ese sudor: violento, dramático, de cuando “ya estai que te cagai” y no hay baño cerca. En su mente el crack pensaba “Este es el fin del mundo. Se acabó todo. Voy a cagarme, es definitivo.”

Todo se volvió en cámara lenta…..

“Adelanten la barrera” gritaba Peñita el arquero.  Jimmy, “el chiquito” Mardones, miro arriba al ángulo derecho. Pálido, sudoroso y con la guata a punto de explotar. En su calzoncillo, el infame mojón se escondía y se asomaba, se escondía y se asomaba, cada vez más rápido.

El árbitro dio el pitazo y Jimmy dio unos pasos para tirar el tiro libre.

Al mismo tiempo, en la galería visitante, la Señora María gritaba “¡AHORA MUCHACHOS!” Y todos los hinchas sacaron bolsas llenas de caca de perro, que lanzaron a la gradería de los hinchas rivales. “TODO SE DEVUELVE EN ESTA VIDA” recordaba la señora María en ese momento, palabra que le había dicho a su regalón el Jimmy.

Y en la cancha, Jimmy con una confianza en sí mismo que llegaba a iluminarlo con un aura celestial, le pego a la pelota como si fuera Ronaldihno en el mundial de Corea Japon 2002, Brasil – Inglaterra. Le pego a la pelota con maestría.

Eso sí…. a cambio de soltar todos los esfínteres.

Verán. ¿Cómo les explicó? La imagen quizás es un poco fuerte….. Bueno les diré tal como fue: Tras pegarle al balón se gestó una explosión de caca en el campo de juego.

La barrera de jugadores quedo toda manchada de café y hedionda. El short de Jimmy quedo rebalsado en mierda. Y el balón, el bendito dios del futbol, quedo con unas manchas de líquido color café, que hizo a la pelota escurridiza. Tanto así que cuando el arquero Peñita voló para atajar el tiro, el balón se le  resbaló de sus manos. 

Fue golazo.

Fue el gol más oloroso de la historia del fútbol.

Fue el campeonato ganado por un cagón.


domingo, 16 de octubre de 2016

La religión del sueño

En un mundo donde la desesperanza y la perdida de sentido son cotidianas, cualquier oferta concreta de encarrilar el destino puede ser acogida por multitudes. 

Este síntoma de nuestro tiempo golpea fuertemente a los jóvenes,  especialmente, según estudios dedicados al tema, al rango etario entre los 15 y 29 años y que no pertenecen al grupo de los trabajadores y tampoco al de los estudiantes.  La falta de oportunidades, la depresión o conformismo entre otras causas han fomentado la aparición de falsos profetas o religiones que intentan aprovecharse de esta inmovilidad de sentido.

Un caso que es una ilustración de esta crisis social es lo ocurrido con el profeta Mariano Montoya y su “Religión del sueño”.  Este supuesto “enviado”, con su discurso rupturista y sus propuestas innovadoras logro levantar templos en varias hectáreas de terreno, congregar a cerca de 100 mil fieles  e incluso ser éxito de ventas con su libro “Fundamentos del vivir y dormir” sacando del primer lugar a los libros de Osho.

Es que los fundamentos de esta “religión” eran atractivos para estas masas de jóvenes inmóviles.

El profeta con su labia sabía transmitir de buena manera el legado por el que había sido enviado. “El sueño es trascendencia. Por lo tanto, dormir es el camino más elevado para lograr esa trascendencia” decía siempre antes de comenzar sus misas que consistían en relatar cuentos infantiles, cantar canciones de cuna o contar ovejitas mientras todos los fieles se acurrucaban en las camas de una plaza que copaban el templo.  Al final de cada ceremonia todos los asistentes con su respectiva almohada personal bendecida por Montoya, dormían apaciblemente.

“Es que esta iglesia tiene todo lo que uno como joven busca. No hay mamás que te levanten para ir al colegio a las 8 de la mañana.  Si quieres dormir hasta las 16 horas, nadie te recrimina, de hecho una vez un pastor de la congregación durmió 3 días y para nosotros fue un acto bendito.” afirma un joven militante de “los guardianes del sueño” agrupación que intenta difundir la palabra de Montoya, el profeta.

El simbolismo que ha generado  esta supuesta religión es digno de analizar para los interesados en el tema: 

El monumento al “ronquido como manifestación sonora de la divinidad”, el panteón de la “siestita después de almuerzo”, y las obras maestra de artistas de la congregación como el gran lienzo “Dormir viendo una película a la mitad de la noche” o el óleo “Descanso después de tres días de estudio” son representaciones conmovedoras y que los críticos han llegado a comparar con el arte barroco.

No podemos tampoco dejar de lado el acto simbólico sublime de esta “religión”. “El carnaval del sueño” festividad pagana celebrada cada año y donde se queman figuras de madera, representativas de taladros, de bebes llorando, de ojos abiertos por el insomnio o de teléfonos sonando.  “Todo lo que interrumpa el sueño es quemado como un acto divino. Destruidos esos demonios, nos dormimos plácidamente por los días que restan de carnaval” dice Juanito Carvajal un seguidor de Montoya y  que ha asistido en más de 3 ocasiones al carnaval y quien esta medio somnoliento al momento de esta entrevista.

“Si dios existe, está durmiendo. Él nos está soñando”, este tipo de afirmaciones dichas por el profeta Mariano Montoya han molestado a las altas jerarquías de la iglesia oficial católica.  Para ellos esta religión es una “secta” y debe terminarse.  “Son vagabundos que quieren todo el día dormir, no aportan en nada. Cambiaron la cruz de cristo por una cama de dos plazas, sus bautizos consisten en hacer dormir a bebes, y para ellos ir al templo es ir a tomar una siesta. Su paganismo somnífero es asqueroso” afirma el cardenal Amaro Fuenzalida.

La campaña de descrédito comunicacional por medios pagados por la iglesia ha sido brutal. Portadas de diarios  y publicidad afirman: “DESPIERTEN DE SU CREENCIA FLOJA”, “A TRABAJAR QUE LA COMODIDAD AHORA SE  HATRANSFORMADO EN RELIGIÒN”, “JUVENTUD VAGABUNDA SE ENCOMIENDA A SABANAS Y ALMOHADAS”   no han logrado que el número de adherentes menores de 29 años deserten de este fuerte movimiento de carácter religioso sectario. 

Lo último publicado por el diario amarillista “El Chisme serio” puede ser decidor para el futuro de esta congregación. Una investigación con datos duros  involucra a Mariano Montoya “el profeta” como principal sospechoso y lobbysta de una red de corrupción ligado a las empresas farmacéuticas. Estas empresas  le proveerían analgésicos y somníferos  a la congregación con el fin de realizar experimentación en sus jóvenes adherentes a cambio de millonarios pagos. 

El profeta ha desmentido esto, pero la justicia ya ha abierto un expediente y un juez especial ya ha solicitado la apertura del secreto bancario de  Mariano Montoya el cual podría ser revelado en un par de meses. Este escándalo podría finalmente “despertar” a todos los fieles del sueño.


“Dormí una semana. Desperté como nuevo pero…..experimentaron conmigo, eso yo no lo acepto. Tuve el mejor “tuto” de mi vida, pero si es con químicos, le quita toda trascendencia a esta religión. Yo he decidido alejarme de la congregación. Si dios existe no permitirá tanta mentira” dice un anónimo desertor de esta “religión” tras los datos publicados por el semanario. Si el escandalo se llegara a comprobar, un nueva decepción para una juventud sin rumbo alguno se sumaría a la apatía social que está en constante crecimiento.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Un personaje

Íbamos volados, como casi siempre con el compadre. Ahí, caminando por las largas calles, hablando cualquier cosa para fusilar al tiempo y reírse de manera fácil.  En eso vemos un cartel en un departamento: BUNSTER, CORREDOR DE PROPIEDADES, LLAME AL 98642456.

“Cacha ese Bunster, debe ser un pillo”  le digo a mi compadre, “Debe tener un amigo taxista y esta agobiado de deudas” me dice él, le respondo “Capaz que hace lavado de dinero con eso del corretaje de propiedades”, “O quizás lo hace porque tiene deudas, me imagino que tiene como 50 y no ha logrado nada en la vida”, “Sus hijos no lo quieren y se salva como puede”, “En que debe estar ahora”, “Capaz está buscando a un socio porque hará la venta de su vida a una familia rica”,  “oh pero capaz que  algo le falle y ahora está almorzando un lomo a lo pobre porque es guatón y ansioso” “ Y después  le va a pedir plata a algún amigo” “Me imagino que es como Saul Goodman” “Si pero bien Chileno, con poco pelo, gran guata y un terno impecable”, “pero pillo, bien pillo” “Su papá no lo quería cuando chico  y tiene un hermano al cual no ve porque se peleó por una herencia” “Igual es buen amigo, siempre llama a su amigo taxista para que lo ayude” “ Igual yo sería amigo del Bunster” “Si yo igual” .

Nos sentamos en la plaza, fumamos otra piteada.

“Que será del bueno de Bunster”, “Debe estar tomando la siesta”, “o quizás se junta con la amante” “En vola vino a la plaza a fumarse un cigarro” “Debe estar stresado porque no pudo vender la propiedad”.

En eso, un hombre barrigon, con poco pelo y de terno pasa cerca de nosotros en la plaza. “Cacha ese es como Bunster” “JAJAJAJAJJAJAJA LA CAGO” “¿Que estará planeando ahora?”. Risas de volaos. El hombre se gira y se acerca a nosotros. “Concheutmare Bunster viene para acá” “Que wea loco”.

El hombre queda enfrente de nosotros, nos habla.

- Hola, soy Bunster, ustedes me inventaron. ¿Hacia dónde tengo que ir ahora?


jueves, 30 de junio de 2016

Desmaterialización

Gabriela tenía 32 años y Juancho 33. Hace un año que la pareja estaba casada después de un pololeo que duró nada menos que 7 años. Hace 6 meses que vivían juntos y las cosas no estaban saliendo muy bien.  Quizás la rutina o el ya conocerse tanto los estaba distanciando poco a poco. Ya no tenían momentos espontáneos de pasión carnal o carcajadas de esas que duelen la guata. Algo andaba mal, el silencio era pan del día a día en ese lindo departamento que compartían.

Gabriela se daba cuenta de esta situación cada vez que veía a su esposo. “Se está dejando estar” se decía a sí misma.

Juancho, que era ingeniero informático, y por lo tanto pasaba sentado frente a un computador más de la mitad del día, siempre se mantuvo en regular forma física.

Hasta este año:

De ser un chico con pancita “tierna” paso a tener rollitos ya más contundentes.

Pero eso no era todo.

Gabriela también advertía que a Juancho lo afectaba una flojera constante. Le daba paja afeitarse y se dejó una larga barba; le daba paja levantarse de la cama y trabajaba con el notebook apoyado en su guata; le daba paja cocinar y se iba a la esquina a comer comida chatarra.

Por su parte Gabriela, era todo lo contrario.  Cada día andaba con más energías, motivada por la vida y regia en el aspecto físico. Esto ella lo atribuía a que  asistía a sus clases de Yoga de tendencia acuariana.  Juancho, pragmático ante aquella “moda cuica” como lo llamaba él, siempre le reclamaba a su mujer que “Llegaba a la casa pasada a incienso”.

Gabriela por su parte no lo pescaba. Ella estaba feliz aprendiendo de los chakras, los pasados karmicos, la posición de las estrellas,  los mantras y el tarot. Si hasta estaba vistiéndose a lo Janis Joplin.

Un día, toda su calma y paz “zen” que había conseguido por los mantras y el ejercicio físico, quedo en entredicho luego de un nuevo y  desubicado comentario de su flojo e irritable marido, pronunciado cuando ella volvía de una de sus clases.

-       Mi amor- dijo Juancho desde un cómodo sofá mirando el computador y con una lata de cerveza a su lado.
-       ¿Qué pasa? - dijo Gabriela sacándose el extravagante turbante que llevaba en su corto pelo negro y dejando de lado sus sandalias.
-       En internet leí que: “mientras una mina dibuja mejor un Mándala, está más loca” Yo cacho que con todos los mándalas que dibujas en la noches deberías estar en el siquiátrico. JAJAJAJAJAJA.  

En ese momento todos los espacios de la cara de la flaca mujer se pusieron de color rojo y con una furia contenida que le salió desde su alma antes en serenidad, le grito al flojo hombre a un volumen tan alto que incluso los vecinos copuchentos del 664 lograron oír:

“¡POR LO MENOS YO HAGO ALGO DE EJERCICIO, NO ME QUEDO PURO FLOJEANDO EN LA CASA VIENDO COMO MI GUATA CRECE CADA VEZ MÁS COMO UN CHANCHO EMBARAZADO! ….. ¡TE APUESTO A QUE NI TE ATREVES A VENIR A MIS CLASES DE YOGA PORQUE TENI PAJA. ERI PAJERO WEON, PAJERO Y ADEMÁS FOME! ¡TE APUESTO QUE HASTA TE DIO PAJA DECIR ESE COMENTARIO, LO SACASTE DE INTERNET!¡CUANDO MOVAI EL CULO DEL SOFÁ DIME CUALQUIER WEA! ¡ANTES NO CULIAO! ¡PAJERO Y LA RECONCHETUMARE!

Juancho se quedó para adentro, hace harto tiempo que no veía a la Gabriela tan enojada, quizás solo esa vez que se había echado su tesis por una décima.  Ante esto el gordo hombre simplemente atino a decir  muy temerosamente y con los ojitos a lo gato con botas: “disculpa”.

Un silencio incomodo rodeo el living de la casa.  No se hablaron hasta la noche.

Gabriela antes de dormir leía un ejemplar  de “Meditación y Mantras” de Suami VIshnu Devananda  en la cama matrimonial.  Juancho luego de ir al baño, se acostó, se acercó y le hizo cariño en su brazo.  Ella le  corrió su extremidad y le dijo violentamente “quítate aweonao”.  Juancho intentó arreglar la embarrada que se había mandado.

-       Mira, disculpa por lo que te dije - le replico Juancho haciéndose el tierno, acurrucándose a su lado.

-       Eris muy desubicado po Juancho, ¿Cómo quieres que no esté enojada? - le replico ella dejando el libro en la cómoda y sacándose sus lentes.

-       Oye, yo  sé que he sido flojo y me he dejado estar, pero te prometo que voy a hacer algo- prometió como siempre lo hacia el perezoso hombre.

-       Acompáñame mañana entonces a la clase de Yoga. Demuestra que puedes estar una clase, elongar y hacer los ejercicios. Demuestra que no eres pajero. Demuestra que eres respetuoso por las cosas en las que creo.  

-       Pero porque te tiene que gustar esa moda, todas las minas huecas lo hacen- dijo prejuiciosamente Juancho.

-       Si me consideras hueca quizás sea hora de que busques una mina distinta- dijo cortante Gabriela mirándolo a los ojos.

-       No quise decir eso. Ya, te acompañare, te demostrarte que también puedo meditar y esas cosas- dijo Juancho convencido.  

-       Eso lo quiero ver, ¿prometes no burlarte?- Dijo con un tono menos severo la mujer.
-       Prometo comportarme- sentenció decidido el hombre.

Juancho se puso de rodillas en la cama y dijo burlonamente “OHM” como si estuviera meditando. Gabriela solo atinó a decir “ridículo” y esbozo una linda sonrisa.  Le habían puesto un parche curita a la situación.

Al  otro día, después de mucho tiempo, se vio a Juacho en short y polera acompañando a su mujer a la sala de ejercicios del  instituto acuariano de Yoga Kundalini.  El lugar era de luces tenues y con un excesivo olor a lavanda e incienso.  La maestra del lugar vestida completa de blanco y con una pinta en su frente como los hindús, se acercó a Gabriela.

              - ¿Cómo estás Gabriela? – pregunto la maestra

-       Todo bien maestra, intentado traer a que medite algo mi compañero.

-    Pues le va a hacer muy bien, cuando la mente entra en serenidad,  alejada de lo mundano, todo lo podemos ver- le dijo la maestra a Juancho tomándole las manos. Este  la miro con una expresión de “Que wea está loca”.

En el lugar los asistentes en su mayoría mujeres se sentaban en filas con sus colchas conocidas como MAT. Se ponían con las piernas cruzadas y el gran maestro del lugar, con su turbante y su larga barba a lo Antares de la Luz,  con una gigante flor de loto a sus espaldas dibujada en un muro,  saludo muy reverencialmente a todos. Luego inspiró y con una  profunda modulación dijo “HOM”.  Alrededor de Juancho todos los asistentes replicaron el sonido “HOM” del maestro. El coro bien afinado, hizo que Juancho pensara  “Estoy como en el convento” y esbozo una sonrisa, que ante la mirada de reojo de Gabriela, borró de su cara.

Luego comenzaron las elongaciones y el sufrimiento. Juancho no le atino a ninguna de las posturas. Hizo al revés la Vrkasasana y se cayó al piso, derribando a un compañero de la sala en dos ocasiones. Luego intento hacer muy rápidamente el Savasana y su columna rechino como si fuera un anciano.

El maestro que guiaba la clase lo tuvo que ayudar a corregir todas las posturas y Juancho está seguro que, ofuscado el hombre, en algún momento le dijo al oído muy delicadamente “dedícate a otra cosa cebo con patas, el yoga no es para ti”.

A diferencia de él, Gabriela  sorprendía por su increíble estado físico y flexibilidad, haciendo todas las posturas a un nivel técnico casi de gimnasta. Juancho la admiraba en su belleza y en su inspiración. Su entusiasmo le hizo recordar porque la amaba tanto.

A pesar de todo lo mal hecho,  Juancho por lo menos lo intentaba. Sudado entero y con el corazón latiéndole rápidamente llegó un momento de ensueño en esta clase fatal para él: LA MEDITACIÓN. Momento en que todos debían descansar y se acababan las elongaciones tan complejas para él.

-       Te tienes que tapar con esta sabana- le dijo Gabriela en voz baja pasándole una manta.

-       Estoy muerto Gabriela.  - le dijo jadeando Juancho.

-       Pero ya estamos casi listos, ya lo lograste, ahora intenta aprovechar este momento, intenta no pensar en nada y relaja tu mente. Déjate llevar. Te felicito - le dijo orgullosa.

Juancho se recostó en su colcha o MAT. Se tapó. Cerró los ojos. Se sentía muy cómodo y cansado a la vez. “Ahora todos a relajarse, mantengan la mente en paz”,  dijo el maestro quien  le puso play al equipo de música. Una tonada mística de la más profunda china comenzó a retumbar en la sala. Las luces estaban tenues.

Juancho estaba solo con su mente. Pero no podía aquietarla.

Su cerebro le hablaba a sí mismo. Con frases o pensamientos que no paraban:

 “Qué bueno que lo logre, la Gaby no me puede decir nada, igual la apañe. Espera, se supone que no debería estar pensando nada, la Gaby me dijo que no lo hiciera, a ver, no pensare en nada. Voy a dejar de pensar, ahora sí, no creo que sigo pensando, a ver, ya….1, 2, 3, ¡AHORA!.. Pero estoy pensando que no estoy pensando. ¿Cómo lo hago entonces?, a ver...ya….mente en blanco, mente en blanco…mente  en blanco…

Tras este dialogo consigo mismo, se intentó calmar, pero su mente no paraba de bombardearlo con pensamientos banales. La imaginación no paraba, y aburrido de no poder abstraerse se acordó de que tenía hambre. Se acordó que su mujer le había dicho que comiera más verduras.  Tras esto su cabeza proyecto  unos churrascos palta mayo, unas chorrillanas, y muchas otras cosas ricas….

Con esto del yoga de seguro la Gaby se vuelve vegetariana y no me va a dejar comer cuestiones...pucha….creo que tengo hambre. Ya….pero no debo pensar...debo dejarme llevar...eliminar imágenes dijo el “maestro”. Chau choripán, chau italiano,..... Estoy seguro que el culiao del “maestro” me insulto…  te apuesto que es mula. Sé que no pude hacer ninguna elongación pero pucha era mi primera clase….. Lo odio, además creo que le tira los cortes a la Gaby. Ya pero basta de lamentarse...ENFOCARSE….ENFOCARSE EN NO PENSAR... a ver, lo intentare, tengo que lograrlo, así la Gaby me perdona…. Yo la quiero mucho, yo haría cualquier cosa por ella… pero ya po ponte serio…., ENFOQUE, CONCENTRACION… voy a dejar mi mente de una vez por todas sin nada que pensar…CONCENTRACIÓN, CONCENTRARSE POR ELLA…MENTE EN BLANCO…EN BLANCO

Juancho y su voluntad quizás inspirada en su amor por Gabriela y enmendar sus errores que había cometido con ella, logró en ese momento algo que ni los más disciplinados monjes tibetanos que llevan años de práctica habían logrado.

Juancho había logrado dejar su mente en paz.

En ese proceso y con la música de la antigua china de fondo, lo vio todo.

Se hizo uno con el universo. Observo un mándala real, no de esos que compran en lana las señoras y los niños, este era un mándala del tamaño del infinito.

Su mente se convirtió en universo, los enigmas el cosmos eran simples para él.  Tiempo y espacio se volvieron algo sin importancia. Su ser se difumino entre varias dimensiones.

 Juancho estaba elevado. Vio de frente a  su alma que no era una sino  millones. Por primera vez, se sentía libre.

Se elevó paradójicamente  a las profundidades del inconsciente y charlo con dioses de todo tipo. Vio los relatos fundamentales del humano, la esencia del ADN y sus códigos binarios.

Juancho ya no era humano, era algo superior, algo más allá de la metafísica.  Era música, era eternidad, era trascendencia. Se dio cuenta que su amor, que sus problemas de pareja no eran más que una moraleja del porte de un átomo comparado con la inmensidad de la TOTALIDAD.

La música empezó a escucharse más bajita, las luces se prendieron poco a poco.

El maestro de la clase dijo “Vayan moviendo lentamente sus extremidades. Reincorporémonos luego de este hermoso descanso de la mente”.

 Gabriela relajada por aquietar su mente por unos segunditos, se estiro relejada y miro a su lado derecho, donde se encontraba su esposo.  Pero su Mat estaba vacía, con la sabana tapando nada.  

Indignada frunció el ceño y se dijo a sí misma “este gordo no soporto estarse quieto unos segundos y se fue a comer un completo a la esquina. Esto no da para más, llegando a la casa vamos a conversar, no tiene remedio, no se cuida a sí mismo, es irresponsable. Qué rabia, como no puede estar unos minutos relajado”.

Pero Juancho no se había ido a comprar ningún completo. Juancho ya no era un ser físico.


Juancho se había desmaterializado. 

jueves, 17 de marzo de 2016

Don Honorato y el sabueso fantasma


Ya llevábamos como dos horas pelando con la Erika. Si esa tiene mucho tiempo libre. Todos los días se viene al almacén a contarme la última copucha del barrio. Ahora me venía con el notición de que la vecina del pasaje se había comprado auto nuevo. “Tu estas para peluquera de regimiento…. A todos los pelas” le decía siempre yo y ella se hacia la chistosa recordando personajes del barrio que ya se habían ido. 

Entre recuerdo y anécdota nos acordamos de la señora Nelda, que siempre pagaba con monedas de 10 y que se cambió de casa hace un par de meses. O el Mauricio, un niño que se volvió grande y que  acumuló una deuda de 50 mil pesos por los fiados de helado.  Es que nadie le podía decir no a esa cara tierna que ponía. Era más rico el cabro chico. Se fue a Santiago a estudiar ingeniería.

Entre anécdota e historia nos acordamos de un gran personaje del barrio: Don Honorato.

“Un caballero de esos que ya no se ven. Pero pucha que era empaquetado y serio” me decía la Erika.

 Razones no le faltaban al hombre para ser así. Me acuerdo que siempre venia puntual a las 8 de la mañana a buscar las ayuyas calientitas.  Con su voz de locutor AM, su elegante traje, su barba blanca y barriga como las del viejito pascuero, siempre me decía “Buenos días, las ayuyas por favor” y se iba sin más que agregar.

Es que en su vida había mucha pena. Me acuerdo que él y su señora, ambos jubilados, llegaron al barrio y al poco tiempo ella falleció. De ahí como que Don Honorato se fue hacia adentro y se perdió en sí mismo. Vivía solo y según la Erika “Se pasaba casi todo el día en el patio dándose vuelo en una silla mecedora”.

Al parecer los hijos de Don Honorato, sin querer ir a vivirse con él para acompañarlo en su viudez, debido a que según la Erika, “Se habían peleado por la herencia de la señora difunta”  idearon una estrategia bastante simple para que el hombre no estuviera solo:

Le regalaron un sabueso tremendamente tierno, despierto e inquieto. Todo lo contrario a Don Honorato.

La criatura, según me recuerda mi comadre, no se llevó muy bien con el anciano, que a sus 79 años ya tenía sus mañas. A don Honorato no le parecía que el cachorro se hiciera pipi en la gran casa donde vivían, ni que ladrara a las 7:30 de la mañana para que lo sacaran a pasear. Pero siendo el único ser vivo con el cual compartía su vida, las desavenencias se pulieron hasta formar una entrañable amistad.


“Si te acordai que después venía con una tremenda sonrisa a comprar las ayuyas en la mañana y el perrito feliz ahí moviendo la colita” me decía la Erika. Y yo estaré vieja pero no puedo  olvidar a esos dos. Si eran como compadres, yo nunca había visto hablar tanto a don Honorato, ¡Si le había cruzado más palabras al perro que a mí en todos los años que nos habíamos visto! Se nota que el cachorro algo le había entregado al caballero.


Salían a pasear, comían juntos, jugaban, regaloneaban, y hasta dormían en la misma pieza.  Hace mucho que no veía tan feliz a ese caballero. Si hasta con una sonrisa venía a comprar la mercadería. 
“Si una vez hasta me tiro un piropo. Era atrevido el viejito aquel. Estaba motivado con la vida” me contó picaronamente la Erika.

Pero pucha que es terrible el destino. Cuando todo va bien, tienen que aparecer las tragedias.

Me acuerdo de ese día maldito.

Habían venido a arreglar el refri de las bebidas, estábamos todos apretados en el almacén, que es chiquito y de un solo corredor.  Don Honorato venía a comprar las verduras para hacer el almuerzo y yo le pedí si podía amarrar al sabueso afuerita del almacén porque era mucha gente adentro del local. Él lo hizo y comenzó a recoger papás. Ese día se supone, él iba a comer puré con chuletas. Los huesitos de seguro se los daría al perro.

Me acuerdo que el cachorro era inquieto, bueno después leí que esa raza son desde bien chiquititos muy locos. Según la Erika que también estaba ese día “El perrito se puso a curiosear unas mariposas que revoloteaban y la correa estaba mal amarrada”.

La cosa es que el cachorrito se soltó y…. sin prevenirlo…la calle….vino un auto….y…el perrito…un grito…y….ay…se me arma un nudo en la garganta al recordar los ojitos de Don Honorato al ver la triste escena.

 Me acuerdo que con mi marido acompañamos a Don Honorato al veterinario pero el perrito ya venía sin vida.  No se me va a borrar nunca la imagen de él,  muy religioso dándole una especie de extremaunción al cachorro siendo encomendado a los cielos por Don Francisco de Asís.

 Después de eso el veterano no paraba de llorar y gritar. Fue una escena conmovedora que ni yo ni mi marido olvidaremos fácilmente. Parecía un preescolar cuando le van a poner una vacuna. Su corazón estaba desgarrado, y se ahogaba en su llanto. Hubo que buscar unos vasitos de agua con azúcar para calmarlo.

Después de eso pasó un tiempo y vimos muy deteriorado a Don Honorato. Ya no se vestía de etiqueta, estaba pálido y puedo decir que hasta tenía más canas y menos pelo del poco que le quedaba.  Si el hombre era antes muy silencioso, ahora apenas emitía exclamaciones como un “Sí” o un “No”. Su ceño se había fruncido estático, lo que le daba un aspecto de viejo cascarrabias.  “Si hasta olía a naftalina el pobre viejo, yo creo que le dio depresión, si el perro era su único amigo” me comenta la Erika.

Pasaron meses, hasta que un día, de la nada, veo entrar al almacén a Don Honorato, de frac, con una sonrisa de oreja a oreja, radiante, olorosito y dicharachero.

-          Buenos días, que alegre mañana es la de hoy- llegó diciendo. 
-          Don Honorato, tan bien que se le ve ¿Qué le pasó?- Le contesté.
-          Me ha pasado algo extraordinario vecina- me dijo
-          Cuénteme vecino.
-          ¿Se acuerda de mi sabueso?
-          Si pobrecito, ¿Cuánto ya habrá pasado desde el accidente?
-          Eso no importa. Lo que le voy a contar es extraordinario: Fíjese que anoche mientras dormía, un ruido me despierta y  veo que el “Shaggy” está ahí frente mío, ladrando porque quería comida y moviéndome la cola para que fuéramos a jugar.
-          ¿Cómo? ¿su perrito está vivo? ¿No abra sido un sueño?
-          Nada de eso. Sí, es increíble, según lo que concluí,  su raza tiene tan buen olfato que oloroso el camino para llegar a mi casa desde la muerte, mire si ahí está. Lo deje afuera amarrado bien fuerte porque es tan inquieto.

Yo incrédula, mire para afuera del almacén y lo único que vi fue la correa del perro y su collar, colgados en medio del vacío.  Y me dije a mi misma “Este señor se volvió loco”. Pero saben que. Una tremenda pena y nostalgia combinadas con unas gotitas de alegría me hicieron querer seguirle el juego. Como les digo, se veía radiante y eso que había perdido a su esposa y su querido perro.

-          Pero qué lindo su perrito Don Honorato, se ve igual de inquieto que antes, eso sí, se nota que no ha comido mucho.
-          Por eso vine a su almacén vecina. Quiero que me de unos dos kilos de comida para perros.

Le eche la comida en una bolsa, se la regale y él se fue feliz. “Me acuerdo cuando Don Honorato salía a pasear a la correa y el collar. Los llevaba arrastrando y se paraba en las esquinas a esperar que su perrito imaginario hiciera pipi o caca” me decía la Erika que le causaba gracia y pena la situación.

Yo por mi parte, alegre de que el hombre estuviera feliz en su fantasía, les comente a los vecinos que venían al almacén que le siguieran el juego, total, el señor no tenía mucho más que su sabueso fantasma.

-          ¿Cuánto abra que falleció Don Honorato?- me decía la Erika
-          Ufff ¿habrá sido hace un año ya?- le respondí.
-          Como pasa rápido el tiempo niña-
-          Por lo menos se fue feliz, hasta lo enterraron con la correa y el collar.
-          Pobre viejito, por lo menos descanso con su perrito.
-          Sí, falleció feliz el señor. Mira aquí tengo una foto: Yo, mi marido, Don Honorato contentísimo y su perrito imaginario.
-          Oye niña. Ya se me hace tarde para preparar el almuerzo ¿Cómo cuanto que ya hemos estado hablando ya?
-          Uyyy… si ya son más de las 12.
-          Chuta niña, ya voy tarde con el almuerzo de los niños, ¿Oye me fias estas papitas?
-          Como no comadre, ahí la anoto.
-          Ya mija, que le vaya súper bien, que tenga un bonito día.
-          Tu igual que estés muy bien linda Erika.

Después de que se fue la comadre, me pegue un largo suspiro. Se echan de menos esos vecinos que son personajes y como no  también sus mascotas que tanto se parecen a ellos.


Este cuento esta dedicado a mi perrito que ahora es un fantasma y al barrio donde pasamos muchos bonitos momentos.