martes, 11 de noviembre de 2014

El Chuchesumadre Capitulo 2

¡Vivan Los mapuches! , ¡FREI CULIAO!, ¡CHUPALO NARIGON! y otras consignas venia gritando José a un alto volumen cuando llegó a su casa tras beber unas copas demás.  Hace tiempo que no recordaba que la pasara tan bien entre tanta desdicha. El carrete con el Lolo había sido memorable.

 Entró a su casa con un portazo desmedido, por culpa de los grados de alcohol en la sangre había perdido el sentido de comunidad de su casa.  La luz del living se prendió e ilumino el sitio por completo. Era su mujer en un Pijama corto que tenía un dibujo de las tortugas Ninja.  Incluso toda despeinada y con profundas ojeras por el abrupto despertar, y el ceño fruncido por el enojo del espectáculo, Manuela mantenía su innegable belleza.

-         - ¡Qué es ese escándalo!- dijo ella muy enojada
-          -Mi amor, te amo, mucho mi vida, dame un besito po.-José la intentó abrazar pero su El aliento repulsivo hizo poner a su mujer a la defensiva.
-         - Tay curao de nuevo weon- acusó ella.
-          -Un besito, mi amor, hace cuanto que no me das uno- dijo asqueroso José
-          -No, sale, quitate, tu hijo está durmiendo y tu haciendo escándalo, madura un poquito po weon si ya no tení 18 años-
-          -Pero Manuela, andai “con los weones” de nuevo, te vinieron “Los tururos
-          -Dormís acá en el living, A mí pieza no entras- la modulación en las palabras de Manuela crecían cada vez más por el odio hacia su efusivo marido.
-          -¡Puta ya estay con los monos por la chucha, siempre andai enoja!-
-          -¿Con quién andabas?-
-          -Con un amigo-
-          -¿Con cuál amiguito te juntaste a tomar ahora? ¿otro que te va a cagar con lucas?

Bruja, pensaba en su mente José en el living cuando La PDI golpeaba la puerta en un futuro no lejano. Bruja, bruja, bruja, se repetía cuando se levantó del sofá para abrir la puerta y dejar su destino en manos de la justicia.

El hombre  borracho, suspiro,  guardo la calma,y se trago la frutración del malestar de su mujer. Dijo “discúlpame, buenas noches” de manera cortez. Apagó la luz y se fue a acostar al sillón sin ninguna sabana. Lo mismo hizo Manuela que siempre después de una discusión (que eran recurrentes)terminaba llorando de rabia.


José se había quedado de juntar con el Lolo el día de mañana. Algo de una pega había mencionado, pero por su estado etílico no lo recordaba con claridad.

Fin capitulo 2

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