domingo, 18 de enero de 2015

TONTO GRAVE ARMADO


Por el reportero internacional Jacinto Buenaventura (JB)


 El intrépido y sagaz reportero…… (nota del editor: El ego del reportero es tan grande que se describió a sí mismo con epítetos tan pomposos como “La pluma dorada del periodismo internacional” o el “ “Galán de las comas, acentos y puntos” por lo que su descripción fue acortada con el fin de dar más fluidez al artículo)…  El intrépido y sagaz reportero, se encontraba investigando en Asia el tráfico de personas que eran utilizadas por grandes magnates de la bolsa de valores china en el rubro del curioso fetiche sexual de “EL ALMUERZO  FAMILIAR”.

 La excitación de los millonarios, consistía en  invitar a sus esclavos sexuales a almuerzos  con sus familias, siendo por toda una tarde un miembro más de ella, sin la más mínima sospecha por parte de esposa, hijos y suegros, que el humano sería utilizado posteriormente para fines sexuales. Tras contar anécdotas, hacer ¡Salud!, y recordar viejos tiempos -que el esclavo debía memorizar prolijamente con datos escritos por el mismísimo magnate-, se generaba una confianza plena entre la familia del ricachón con el humano comprado, lo que producía en los extravagantes hombres de dinero una sinapsis sexual en la psiquis, que generaba orgasmos indescriptibles a la hora de copular debido al alto nivel de seguridad psicológica entre ambos seres.

Mientras el ágil y caperuso reportero investigaba uno por uno los archivos personales de uno de estos magnates entre más de mil informes revelados por Wikileaks, se percató  de una situación geopolítica internacional en la que estaba involucrado uno de estos hombres y que había sido olvidada por los libros de historia. El magnate era uno de los principales financistas del golpe de estado a una de las islas fluviales asiáticas cercanas a Indonesia: la isla “Pequeño ensueño”, destino turístico paradisiaco, parada obligada para parejas aventureras occidentales que buscaban una luna de miel inolvidable.

En ese lugar, durante 5 largos meses y tras una total  desconfianza en el sistema político de la pequeña isla, sumida en la corrupción, debido principalmente a la idiosincrasia “poco seria” de la sociedad  “Soñadora”- como son conocidos los habitantes del lugar- se produjo un quiebre en la democracia.  Desde Agosto del 87 a Diciembre del mismo año se vivió una cruenta dictadura encabezada por un malévolo estereotipo de militar maligno, el contralmirante Chang Fu Man. La primera autoridad de un país en la historia del mundo que prohibió por decreto los chistes.

Pequeño ensueño truncado

 Los habitantes de Pequeño ensueño (Nombre original ước mơ nhỏ) se caracterizan por un humor rápido y agudo.  La cámara de diputados estuvo bromeando durante 2 años para aprobar un artículo del presupuesto acerca de las autopistas, que en dialecto “Soñador” tiene una fonética similar a “Peo” lo que levantaba diversas burlas entre los honorables.  Esto derivo en la crisis política del país y que acabó con el control del estado por parte de los militares, rígidos como piedra y que tenían los mismos intereses que varias empresas transnacionales. Ahí comenzaron los problemas.

El 5 de agosto de 1987 cuando asumió el dictador Chang Fu Man, una multitudinaria marcha se registró en el centro de la ciudad frente a la “Plaza del descanso soñado” donde la mayoría de los asistentes portaban  consignas en banderas, carteles  y panfletos, con burlas picarescas hacia Fu Man cuestionando su hombría debido a que siempre fue secreto a voces que el dictador tenía una relación con un cadete de menor rango.   Esto generó el decreto supremo numero 331  que suprimió los Chistes.

“Eran tiempos oscuros. El terror era pan de cada día. Yo y mi familia no pudimos recuperarnos de la violencia del aparato estatal” comenta Lang Po (56), una mujer que perdió a su marido tras ser acribillado por agentes del estado, cuando estos vestidos de civil en un restaurant muy popular, escucharon un chiste que Po realizaba acerca de su suegra.  “Era una carnicería, primero prohibieron el humor político y religioso que es entendible lo que se vivía en ese momento, pero luego empezaron a prohibir los chistes de gallegos, de gangosos, hasta esos clásicos de “Había una persona tan pobre pero tan pobre….”, los militares habían perdido la razón” agrega esta mujer violentada física y sicológicamente.

Según la Comisión de la verdad constituida en 1988 por la ONU se determinó que más de 1000 personas fueron asesinadas la represión del estado  principalmente por contar chistes elaborados, emitir bromas pesadas espontaneas y también por caídas que hacían explotar de la risa involuntariamente a los que las veían. Una generación completa de comediantes desapareció en la isla “Pequeño Ensueño”.

Nadie se ríe acá

Uno de los más afectados por esta cruel dictadura fue Charly Yu, uno de los humoristas más reconocidos de su época y que sobrevivió en el exilio tras escapar de las garras del temible escuadrón del terrorismo de estado “Los tontos graves armados” una organización paramilitar que dio caza a todo el que hiciera reír a los demás.  “Me capturaron en una tertulia. En esa época oscura se realizaban encuentros de humoristas clandestinos donde cada uno llevaba sus mejores rutinas. Un día creo haber hecho mi mejor “performance” por lo que el público río tan fuerte que el ruido alertó a un escuadrón que pasaba por el lugar. Entraron, y me capturaron” dice con lagrimas en los ojos Yu, tal como la figura de un payaso triste.

Charly Yu sufrió horribles vejámenes del escuadrón y tales fueron los traumas sometidos por estos hombres armados que el  humorista nunca más en su vida pudo sonreír. “Me quitaron la alegría de vivir, intento contar chistes, pero la gente me dice “Ya no tienes gracia”.  Hace  años que no sonrió por miedo. Tengo apoyo sicológico entregado por el estado pero no ha sido efectivo”. El triste hombre agrega “Yo quiero que mis torturadores estén tras las rejas, poder contarles el chiste del “turco que tenía la nariz demasiado grande” y que no paren de reír. Ahí yo me daré por pagado”.

Tras el fin de la dictadura aparte de los muertos, miles de “Soñadores” recibieron compensación monetaria y sicológica. “Veteranos de la risa” son coloquialmente llamados los sobrevivientes de aquel aparato represor y que perdieron la capacidad de sonreír.

Mientras tanto, el sagaz reportero en medio de la Plaza de la isla, preguntando, averiguando, comprando suvenires con el viatico del diario y curioseando, llegó a un conocidísimo local comercial de prostitución o “Casa de señoritas de la noche”. En el lugar  la “Mamita” o principal facilitadora de muchachas- de la cual reservaremos su identidad- , tenía de cliente habitual a un agente del maléfico escuadrón “Tontos Graves Armados”.  “Acá el se liberaba. Reía hasta más no poder, luego se acomplejaba mucho, reía tanto que terminaba llorando pero de pena, decía que era una traición hacia la patria y su gobierno. Me decía que se sentía sucio”. Tras pasarle una gran cantidad de dinero con fines totalmente periodísticos a la mujer, está accedió a darle al reportero el domicilio del hombre. 

 (Nota del editor: En el párrafo anterior el periodista describe escenas de contenido para mayores de 18 con la mujer a la cual entrevisto, por lo que se han omitido ciertas descripciones para no dañar la sensibilidad del lector con valores morales más elevados).



Risas Clandestinas

Mientras la dictadura recrudecía con sus medidas sancionatorias contra la risa, el ingenio del pueblo creció.  
El mercado negro de revistas de historietas de corte humorístico fueron grito y plata. El editor del periódico “JAJAJA clandestino” Guang Gu Hendricksen, nos recibe en su mansión de 8 pisos. El hombre vivió el terror de sobrevivir con el peligro de reír, pero amaso una fortuna con las ventas del semanario ilustrado.  “Trabajábamos en silencio. Si se te escapaba una carcajada estabas muerto. Nos juntábamos en distintas casas, y una ONG internacional nos dio un contacto con una imprenta gubernamental aún controlada por  ex funcionarios derrocados. Recuerdo que en la portada del número 30, sale dibujado el dictador en 4 patas y atrás una sonrisa con forma humana como la boca de “Los Rolling Stone” se lo viola. Eran ideas magistrales que si se publicaran en un contexto común serían muy aburridas y yo sería muy pobre” afirma Hendricksen mientras se fuma un habano cubano con un billete de 1000 sueños- la moneda local- y que equivale a una cifra cercana a los 500 dólares. Hoy la revista continúa su tiraje y es la principal voz del gobierno de turno de corte socialdemócrata.


Pero también estaban los llaneros solitarios. Aquellos hombres y mujeres que sin apoyo  lograron ingeniárselas para sacar alguna carcajada. Es así que comenzó en las ferias populares de verduras, la venta ilegal de chistes sueltos. Eran trozos de papeles enrollados con cintas de colores, siempre anónimos, hilarantes y de menos de 3 líneas. Podían ser feministas, machistas, de chinos, blancos, negros, religiosos, de dictadores y gobernantes. Todo era de mano en mano, entre una lechuga o un rábano, con el vuelto de la verdura. Si te pillaban leyéndolos, morías.  

 Estas piezas se exhiben hoy en día en el Museo de la Memoria Risible. “Estos chistes eran pequeños clamores populares. Trozos de papel escritos a tinta china, muy precaria y simple.  Según la mitología popular, las bromas de grueso calibre, ordinarias, y que contenían diversas derivaciones vulgares de la palabra “Pene”, se inventaron acá en la isla, en esta práctica habitual de venta de chistes sueltos.

“En tiempos de guerra y de represión en la isla, la creatividad era magistral” afirma Juana Zamora, curadora del museo, hija de inmigrantes.  “Uno que llegó desde otro país a esta isla se da cuenta de las consecuencias de la dictadura. La gente teme reír, le cuesta mucho mostrar los dientes.  Se reprimen” afirma Zamora.

Al parecer la tendencia está cambiando.  El periodista en su búsqueda del capitán general de los “Tontos Graves Armados”, pasó por la playa de la ciudad y se encontró con unas bellas y risueñas jóvenes asiáticas lugareñas. Con ánimo de que pudieran contribuir con la investigación periodística  el reportero las invita unas copas. “Yo no temo reír. Son los viejos los obsesionados con cosas que no se pueden decir” dice Yang Che, una menor de 16 años que es parte de la nueva generación de isleños que ya ha superado el trauma. “Eso paso hace mucho tiempo, nosotros nos reímos por todo, no le tememos a pasarla bien o a decir algo chistoso (Ríe coquetamente la joven). De hecho me sacare el bikini porque tengo calor. ¿Ves nadie te dice nada?, En esa época esto era mal visto. Los tiempos han cambiado”, dice Huang Pei otra joven de buena figura. 

El periodista tras charlar sobre música local y contemplar la figura de las muchachas desinhibidas que ríen y ríen sin preocupaciones con los chistes que el reportero comenta. Decide ir  a la calle Yang Pen, block número 14 del conjunto habitacional “Risitas gloriosas”. Allí quedó de encontrarse con el hombre que contara su verdad. 


“Somos serios ¡¿y Qué?!”

Todas las tardes se reúnen. Toman once puntual a las 19 horas, tienen directiva y están legalizados ante la ley. Son la “Organización de adultos mayores serios”, fundada en 1990 y que defiende la obra del dictador Chang Fu Man.

“Acá todos compartimos los ideales. La seriedad, que conlleva no burlarse de ninguna creencia ni pensamiento. Esa es nuestra bandera de lucha, y era lo que quería hacer la obra del general  Chang Fu Man” Comenta el presidente de la directiva Yang Yeng Yu octogenario hombre jubilado que entre las iniciativas que ha encabezado en su mandato son hacer una calle con el nombre del dictador y hacer un monumento a la seriedad.  “La risa lo único que trae consigo es herir al otro. Yo no me rio hace 20 años y míreme, me siento estupenda” comenta la secretaria de la directiva, la señora Yaimin Tamir (67) quien cuando pequeña sufría burlas de sus compañeros de colegio por su complexión física. “Me decían que era más flaca que un alfiler con anorexia, o que mis piernas parecían palillos para comer los fideos. Todos se reían de mí y eso no es posible. Por eso apoyo al general. La risa degenera a las generaciones” afirma la ofuscada anciana.

Hoy la agrupación tiene su campaña de recaudación de fondos titulada “Somos serios ¡¿Y Qué?!”, a través de ella buscan levantar el centro geriátrico más aburrido del mundo. “Somos muchas las personas adultas serias. Queremos levantar un lugar donde la espera de la muerte sea como tiene que ser, sobria. Donde ninguna carcajada exista. Porque lo que menos queremos es reír a nuestra avanzada edad” afirma Yeng Yu. Al momento la agrupación ha recibido 100 dólares que ya fueron gastados en la convivencia de fin de año y en clases de baile entretenido para todos los afiliados.


El periodista luego de distraerse en cerca de 2 bares  tomando cerveza para capear el incipiente calor de la isla, llegó al domicilio donde se encontraría con uno de los cabecillas de “Tontos Graves Armados” la policía secreta estatal más cruel jamás conocida en el mundo. Golpeó la puerta un poco “entonado” (Nota editor: La transcripción a mano de este episodio es casi ilegible), y ahí estaba él, grande, calvo, con cara de pocos amigos,  con una musculosa para lucir sus lubricados bíceps tatuados con las más horribles consignas anti humorísticas. Caritas tristes, MAL HUMOR escrito con letras góticas, un corvo degollando a un payaso con cara de calavera, entre otras brutales pictóricas impregnadas en su piel. Era él, y su pasado, tatuado en el cuerpo. Con ceño fruncido y una actitud tan fría como el mismísimo polo norte en invierno, dejó entrar al hábil periodista a su sobrio departamento.

Ataque de risa con un ex militar serio

Hablamos durante 4 horas, una entrevista seria, digna de la BBC de Londres. Hubo llanto, dolor, confesiones íntimas y revelaciones.   Pudieron haber sido más horas de conversación, el periodista  y el militar congeniaron bien. Pero en la vida, un pequeño error, un incidente “Involuntario”   o un mal cálculo, te pueden llevar al infierno.

John Chang John (75)  fue ex combatiente en Indochina en la época de la invasión norteamericana. De guerra el hombre sabe y de dolor también. Su resentimiento contra el humano y la risa comenzó hace años. Sus padres participaban como payasos en los años 40 en el prestigioso circo “Espectacular” que dio giras  más de 10 veces por toda Asía.
Chang We o El Payaso “Carta” y Cheu John Chi o la payasita “Estampilla” eran el dúo humorístico preferido de toda la atracción junto a la mujer con la barba de más de 30 metros (Record Guinnes certificado). Su rutina -que hacia reventar de carcajadas al público- consistía en que la payasito estampilla abofeteaba atrozmente a su pareja, el payaso carta, cuando este, disfrazado de cuerpo entero de una misiva, le era pegada  violentamente una estampilla en su cara. El público reventaba siempre con esta estúpida acción.

 Pero un día algo salió mal.  El pequeño John- de unos 6 años aproximadamente -descubrió a su padre besando a la mujer traga fuego del circo y lo acuso a su madre. “Mi mamá siempre le decía. ¿De nuevo llegaste con olor a combustible?, ¿en qué andas metido? Y discutían y discutían hasta que yo le conté la verdad, creo que era justo” comenta John.  La madre entro en depresión y en un acto irracional en un show donde el pequeño John estaba presente, ella en vez de pegarle con una estampilla en la frente a su marido, inundada por los celos, le pegó con un martillo, asesinando al instante al hombre.  Hoy la mujer casi de 90 años continúa con demencia senil en el manicomio de la isla. “Siempre la voy a ver, cuenta sus estúpidos chistes de payaso loco. La odio. Destruyo mi vida” dice John llorando.

-          ¿Por qué la gente no debe reír John? – le pregunta concretamente el periodista.

-          Porque la gente que ríe es peligrosa- John el militar, habla de manera seca sin titubear

-          ¿Por qué?

-          Detrás de toda sonrisa hay una mentira, se escudan de algo. Esconden algo. No son verdaderos. Reír para mí es un mal de la sociedad para ocultar sus problemas y eso el general lo tenía claro.

-          ¿Pero crees que es necesario matar para reprimir la risa como tú lo hiciste?

-          Las condiciones estaban dadas. El contexto lo ameritaba. La patria lo pedía a gritos.

-          ¿Cuándo fue la última vez que reíste?

-          Cuando Niño. De ahí nunca más, el mundo ha sido rudo conmigo. Tengo los músculos de la sonrisa atrofiados.

-          Muchos creen que tú disfrutabas acallando las sonrisas, que gozabas con eso. He entrevistado a personas torturadas por ti. Dicen que cuando las ponías serias con tus efectivos métodos de torturas…tú reías.

-          Es que lo más triste del mundo a mí me hacia feliz.  No era reír, era simplemente demostrar la felicidad que me causaba que otros dejaran de hacerlo.

El ánimo comenzó a calentarse. Y los nervios eran evidentes en el entrevistado. 

-          ¿No crees que riendo se es feliz y tú con tus secuaces del escuadrón de “Los Tontos Graves” destruyeron la felicidad de muchas familias?

-          Este… yo creo que eso es lo “lanorm”

-          ¿Perdón?

-          Lanorm

-          ¿Qué?

-          ¡LANORM! ¡RAE NORMLAM!

Era cierto. John CHung John, uno de los más peligrosos militares del régimen también sufría dislexia extendida al habla. La extraña pronunciación de la palabra “Normal” dada vuelta, y la entonación jocosa que el hombre le daba a la enunciación del vocablo, causó una risotada en el periodista (Que cuando asistía al colegio era uno de los principales niños que eran enviados a inspectoría por burlarse de las deficiencias de sus compañeros de aula). La risa descontrolada, caótica y ruidosa era tan fuerte que el hedor de la cerveza que había tomado hace unos instantes atrás llegó hasta la nariz del militar. La hilarante situación hizo que el reportero se cayera del asiento que lo mantenía en posición de entrevistador.

-          JAJAJAJAJAJA- rió el periodista de manera estúpida.

La ira en la cara de John fue increíblemente grafica, poniéndose poco a poco rojísimo como un tomate ensangrentado. Años que el hombre no escuchaba la risa, y el arduo entrenamiento militar y de inteligencia al que el régimen lo había sometido,  siendo adiestrado como un perro, al momento de escuchar ese sonido tan característico que produce la risa, la única acción en su mente era matar, aniquilar o anular. El comando desenfundó en menos de 5 segundos la clásica alemana Heckler & Koch USP semiautomática y el departamento fue un caos sonoro y físico. Era un verdadero “Tonto Grave Armado”.

Desorbitados sus ojos de sus cuencas,  el irascible y desquiciado militar disparó todos los cartuchos de su arma y la volvió a cargar para volver a disparar. Tras descargar toda su furia contra el pobre periodista de bajo sueldo (Nota editor: Te pagamos más que a todos los periodistas del diario, si lees este mensaje en la publicación del artículo recuerda hacer la boleta, la esperamos hace meses y ya tenemos problemas con el fisco)… el hombre de armas se secó el sudor de su cara, su presión había aumentado al triple, tenía hipertensión. La habitación se encontraba llena de humo, insonora y tensa pero con un detalle nuevo: La puerta de la entrada se encontraba abierta de par en par.

El periodista sagaz, había logrado escapar de las mortíferas balas. Sus 10 años de cubrir la guerra de Yugoslavia y en la que perdió un ojo,  le estaban sirviendo de algo.  Además según el mismo “Los reporteros tenemos ese don de arrancar siempre de situaciones riesgosas. Yo he escapado de 5 relaciones que conducían al matrimonio. Quizás por eso nos dicen amarillistas” reflexiono inconexamente cuando escapaba como una rata por el pasillo de los departamentos huyendo para siempre del lugar, para no volver jamás.

Según lo conversado con el lunático militar y en un off que el periodista romperá ahora,  fueron revelados el paradero de los cadáveres de 20 humoristas desaparecidos de la dictadura y que el mismo John Chang John “se encargo de borrarles la sonrisa para siempre”. Terminado este artículo el hombre fue denunciado por el entrevistador ante las autoridades y tras un juicio que tenía que ser ejemplificador para contribuir a la unidad de la nación fue condenado a cadena perpetua.  Antes de que se lo llevaran a su celda, el militar afirmó desesperado“¡TE BUSCARE Y MOLERE TU CARA DE BORRACHO A GOLPES MALIDTO JACINTO BUENAVENTURA!”. Un enemigo más en el mundo se había ganado el periodista, pero la misión de la verdad estaba cumplida.

 Riendo toda una noche

27 Diciembre del 87. Las opiniones de los isleños casi son todas coincidentes a la hora de la pregunta ¿Te acuerdas de esa noche?

-          “Lloré de la risa” dice una mujer de 40 de muy elegante vestimenta.

-          “Borracho con mis amigos estuvimos bromeando tres días” dice un cincuentón en un bar.

-          “No podía dormir por las carcajadas de la gente. Era impresionante”  comenta una anciana que le da comida a las palomas en la plaza del descanso soñado.

La presión nacional e internacional era cruenta para la malograda dictadura de  Chang Fu Man en diciembre del 87. Protestas día por medio contra la represión del régimen hacia los chistes y unos índices de popularidad por los suelos en las encuestas, principalmente por el incidente de Noviembre de ese año.

“Deje de creer en el régimen  tras ese exabrupto” dice el camarógrafo Huan Tan Tan de la televisión nacional “Soñadora”, canal 14,  quien grabó el incomodo momento.  Tras estar siendo emitido un mensaje en cadena nacional en vivo acerca del aumento de impuestos en la población discapacitada, el dictador no pudo contener una leve sonrisa al ver -según fuentes extraoficiales- la cara somnolienta del ministro de guerra del gobierno, el Almirante Feng Shan Hu que sufría del mal de la Narcolepsia y que roncaba sin remedio.  Eso le resto una credibilidad enorme a la dictadura que se suponía era la más seria del mundo.  Sin el apoyo popular, la junta militar dimitió, escapando al exilio.

Aquella noche miles de Isleños salieron a celebrar a las calles. Según dicen los nostálgicos: allí se acabó una era. Comenzaron los noventas. “Se luchaba por algo, se luchaba por reír, y tras el desahogo todo volvió a ser lo mismo, creo que lo que tuvo de bueno la dictadura es que apreciamos de verdad lo que era sonreír de las cosas simples con la familia y los amigos” dice el dirigente de la oposición a la dictadura Chin gua Ya quien en años posteriores ocuparía el puesto de ministro del Interior.

La noche de luna llena en que cayó el régimen, las carcajadas resonaron a niveles estruendosos. El geólogo Fang Yang describe el fenómeno que se produjo esa noche “Las carcajadas de los miles de “Soñadores” fueron tales que las vibraciones en el mar generaron un pequeño maremoto que impacto a la vecina Isla “Del Encanto” a uno 18 kilómetros de acá, incluso hubo heridos”.  

Según cifras del Ministerio de Salud, cerca de 100 personas murieron al  asfixiarse por ataques de risa” principalmente provocadas por chistes muy bien contados e ingeniosos, o porque se levantó la polémica prohibición de hacer cosquillas.  Dicen muchos habitantes que fue la noche más alegre de sus vidas.  “Nunca lo olvidare, recuerdo que tuve que ir al hospital al día siguiente y créame que éramos varios los que tuvimos que operarnos de urgencia porque nuestra mandíbula se desencajó y no la podíamos mover” cuenta Kim Jang Wan un anciano local que vivió esa noche junto a varios amigos opositores al régimen.

 El dictador Chang Fu Man vive hoy en día en una  isla cercana a su tierra natal. Nunca fue condenado por sus crímenes y según las últimas informaciones de la prensa local ha invertido dinero en los bancos “paraísos fiscales” de  su natal “Pequeño Ensueño”.

“Ahora es él quien se ríe de los lugareños, como Soñador, yo sueño que pague por lo que hizo, que fue quitarnos la alegría de bromear por todo, de ser felices.” afirman derrotados la mayoría de los “Pequeños Soñadores”  lugar que alguna vez se convirtió en el lugar más serio del mundo.

 Jota Be.-




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