En un mundo
donde la desesperanza y la perdida de sentido son cotidianas, cualquier oferta
concreta de encarrilar el destino puede ser acogida por multitudes.
Este síntoma
de nuestro tiempo golpea fuertemente a los jóvenes, especialmente, según estudios dedicados al
tema, al rango etario entre los 15 y 29 años y que no pertenecen al grupo de
los trabajadores y tampoco al de los estudiantes. La falta de oportunidades, la depresión o
conformismo entre otras causas han fomentado la aparición de falsos profetas o
religiones que intentan aprovecharse de esta inmovilidad de sentido.
Un caso que
es una ilustración de esta crisis social es lo ocurrido con el profeta Mariano
Montoya y su “Religión del sueño”. Este
supuesto “enviado”, con su discurso rupturista y sus propuestas innovadoras
logro levantar templos en varias hectáreas de terreno, congregar a cerca de 100
mil fieles e incluso ser éxito de ventas
con su libro “Fundamentos del vivir y dormir” sacando del primer lugar a los
libros de Osho.
Es que los
fundamentos de esta “religión” eran atractivos para estas masas de jóvenes
inmóviles.
El profeta
con su labia sabía transmitir de buena manera el legado por el que había sido
enviado. “El sueño es trascendencia. Por
lo tanto, dormir es el camino más elevado para lograr esa trascendencia”
decía siempre antes de comenzar sus misas que consistían en relatar cuentos
infantiles, cantar canciones de cuna o contar ovejitas mientras todos los
fieles se acurrucaban en las camas de una plaza que copaban el templo. Al final de cada ceremonia todos los
asistentes con su respectiva almohada personal bendecida por Montoya, dormían
apaciblemente.
“Es que esta
iglesia tiene todo lo que uno como joven busca. No hay mamás que te levanten
para ir al colegio a las 8 de la mañana.
Si quieres dormir hasta las 16 horas, nadie te recrimina, de hecho una
vez un pastor de la congregación durmió 3 días y para nosotros fue un acto
bendito.” afirma un joven militante de “los guardianes del sueño” agrupación
que intenta difundir la palabra de Montoya, el profeta.
El simbolismo
que ha generado esta supuesta religión
es digno de analizar para los interesados en el tema:
El monumento
al “ronquido como manifestación sonora de la divinidad”, el panteón de la
“siestita después de almuerzo”, y las obras maestra de artistas de la congregación
como el gran lienzo “Dormir viendo una película a la mitad de la noche” o el óleo
“Descanso después de tres días de estudio” son representaciones conmovedoras y
que los críticos han llegado a comparar con el arte barroco.
No podemos tampoco
dejar de lado el acto simbólico sublime de esta “religión”. “El carnaval del
sueño” festividad pagana celebrada cada año y donde se queman figuras de
madera, representativas de taladros, de bebes llorando, de ojos abiertos por el
insomnio o de teléfonos sonando. “Todo
lo que interrumpa el sueño es quemado como un acto divino. Destruidos esos
demonios, nos dormimos plácidamente por los días que restan de carnaval” dice
Juanito Carvajal un seguidor de Montoya y
que ha asistido en más de 3 ocasiones al carnaval y quien esta medio
somnoliento al momento de esta entrevista.
“Si dios existe, está durmiendo. Él
nos está soñando”, este
tipo de afirmaciones dichas por el profeta Mariano Montoya han molestado a las
altas jerarquías de la iglesia oficial católica. Para ellos esta religión es una “secta” y
debe terminarse. “Son vagabundos que
quieren todo el día dormir, no aportan en nada. Cambiaron la cruz de cristo por
una cama de dos plazas, sus bautizos consisten en hacer dormir a bebes, y para
ellos ir al templo es ir a tomar una siesta. Su paganismo somnífero es
asqueroso” afirma el cardenal Amaro Fuenzalida.
La campaña de descrédito comunicacional por medios pagados por la iglesia ha sido brutal.
Portadas de diarios y publicidad afirman:
“DESPIERTEN DE SU CREENCIA FLOJA”, “A TRABAJAR QUE LA COMODIDAD AHORA SE HATRANSFORMADO EN RELIGIÒN”, “JUVENTUD
VAGABUNDA SE ENCOMIENDA A SABANAS Y ALMOHADAS”
no han logrado que el número de adherentes menores de 29 años deserten
de este fuerte movimiento de carácter religioso sectario.
Lo último
publicado por el diario amarillista “El Chisme serio” puede ser decidor para el
futuro de esta congregación. Una investigación con datos duros involucra a Mariano Montoya “el profeta” como
principal sospechoso y lobbysta de una red de corrupción ligado a las empresas
farmacéuticas. Estas empresas le
proveerían analgésicos y somníferos a la
congregación con el fin de realizar experimentación en sus jóvenes adherentes a
cambio de millonarios pagos.
El profeta ha desmentido esto, pero la justicia ya
ha abierto un expediente y un juez especial ya ha solicitado la apertura del
secreto bancario de Mariano Montoya el
cual podría ser revelado en un par de meses. Este escándalo podría finalmente
“despertar” a todos los fieles del sueño.
“Dormí una
semana. Desperté como nuevo pero…..experimentaron conmigo, eso yo no lo acepto.
Tuve el mejor “tuto” de mi vida, pero si es con químicos, le quita toda
trascendencia a esta religión. Yo he decidido alejarme de la congregación. Si
dios existe no permitirá tanta mentira” dice un anónimo desertor de esta “religión”
tras los datos publicados por el semanario. Si el escandalo se llegara a
comprobar, un nueva decepción para una juventud sin rumbo alguno se sumaría a
la apatía social que está en constante crecimiento.
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