martes, 6 de diciembre de 2016

El Cagón


El fútbol. Para los que se lo toman en serio, para los que lo sienten como una forma de vida, para los que le atribuyen características propias de cualquier religión y que muchas veces, configura un importante sentido a la existencia; para ellos, un partido por la copa, suele ser un acto supremo.

Es en este momento que la trascendencia se hace terrenal al momento de ganar.  La estrella, símbolo del triunfo, finalmente  queda para la posteridad, cuando se ve estampada en el escudo del club.

Es en estos partidos en que El honor, “dar la vida por los colores”, mojar la camiseta, y no “cagonear” son fundamentales para quedar en los libros de la frágil historia. Caer en uno de estos pecados, para la afición, es por lo mínimo una actitud que no te hace merecedor de estar en ese templo llamado cancha.  Para el jugador, puede significar la desdicha de caer en ese limbo llamado “BANCA”.

La historia de Jimmy “Chiquito” Mardones tiene algo de todos estos ingredientes.

Se jugaba la ida de la final de los campeonatos de clubes de los cerros.

2-2 decía el marcador, en un partido de infarto entre el verde e histórico Club “Invencible” y los elegantes morados del Deportivo “Marsella”.  La hinchada con sus bombos y bengalas se apretujaba en esas galerías añejas que por milagro no se caían.  La señora María, fiel hincha del Invencible por más de 30 años, era la que  más alentaba: “¡VAMOS CHIQUILLOS, QUE LES GANAMOS A ESTOS CUICOS!”, sus gritos eran más chillones que cualquier bombo.

Y el Jimmy agarró la pelota.

 Su elegancia y creatividad en el juego, su serenidad y frialdad para dar los pases, y una velocidad de atleta olímpico que lo hacían un jugador curioso por su metro 60 y sus 20 años de edad, era carne fresca para veedores que venían de Santiago a buscar talentos.

En una buena jugada colectiva, que partió desde atrás, con pases sacados de playstation, equis, triangulo, cuadrado….Jimmy “el chiquito”, quedo solo frente al arquero del Marsella.  Ambos se miraron al mismo tiempo en una fracción de segundo, Jimmy cambió su vista al ángulo inferior izquierdo….iba a disparar….pero una jugada salvadora del defensa “Flaco” Herrera, quien era un hachero que debería ser encarcelado por la policía, trabo el pie izquierdo de Jimmy y desestabilizó al pequeño creativo. 

La pelota a las nubes y el árbitro cobra penal. Amarilla para el flaco de 2 metros y las pifias del público del Invencible que era local en este partido de ida.

Jimmy se hizo cargo. Quedaban cinco minutos para el final. El jugador estrella tenía esa responsabilidad de la que se ocupan los grandes. El arquero del Marsella, Carlos Peña, “Peñita”; quien no tenía grandes cualidades, salvo una labia increíble para cagar “del mate” a los rivales con dichos despectivos de toda índole, comenzó su “bla bla”.

-“¡CAGON, TE VAI A CAGAR, MARACO, ERIS NIÑITA, NUNCA VAI A SALIR DE LOS POTREROS WEON MALO…¡CAGON!”- Gritaba el pesado arquero.

Jimmy lo miro a los ojos, y le hizo una mirada como diciéndole “perro que ladra no muerde”.

Todos en sus posiciones, silencio en el estadio, salvo por un sonido del que solo Jimmy se percató. Era su estómago. Algo estaba reclamando, algo estaba indigestándose ahí adentro. Un fuerte retortijón se coordinó con el silbato del señor juez.

Jimmy con la cabeza en dos frentes de conciencia, su guata y el arco, disparó a lo que viniera.

DERECHO Y CRUZADO.

Y el balón surco los cielos, cual Messi en la final de la copa américa 2016.

La risa del arquero, feliz por el error del rival, se desdibujo cuando vio la cara de su contrincante. Pálida y sin ningún gesto.  Viéndolo más de cerca, Peñita quedo estupefacto y luego estalló en una incontrolable risa. Su rival, el Jimmy, LE CHORREABA UN HILO DE CACA LIQUIDA POR SU PIERNA.

SU SHORT Y LA CANCHA TENIAN UNA ESTELA CAFÉ ASQUEROSA.

Peñita como no era muy prudente y además era poco atinado, grito a los cuatro vientos: “¡CACHEN, EL CULIAO SE CAGO DE VERDAD GUAJAJAJAJJAJA!”

Todos los rivales e incluso algunos compañeros de equipo se rieron del Chiquito Jimmy.

El partido siguió y Jimmy apenas podía moverse por estar todo cagado y hediondo.

En los 5 minutos restantes de partido, todos los pases y jugadas terminaron en nada, con un Jimmy totalmente desmoralizado y solo con la mente en que terminara el partido para cambiarse los calzoncillos.

“Ya po Jimmy, muévete po, si empatamos la tenemos difícil allá de visita” le dijo su partner “el lindo” Fernández, que en realidad era feo de “caracho”.

El DT, Jorge Marchant, quien era un viejo barrigon, bueno para el asado,ver partidos de fútbol por la tele y fanático del técnico Marcelo Bielsa (tanto así que imitaba su acento argentino cuando se enojaba) estaba fuera de quicio con el Jimmy.

-“PIBE, ENCHUFATÉ BOLUDO, CARAJO, PONELE HUEVOS, MOVETE PIBE” decía el técnico más chileno que los porotos.

Fin del partido. Dos a dos. Buen resultado para el Marsella. Difícil vuelta para el Invencible.

Jimmy avergonzado corrió hacia el camarín y fue directo al baño. Estuvo cerca de 15 minutos cagando. Su estómago se vació por completo al igual que la lata de desodorante ambiental que ocupó el jugador para disimular el horrible olor.

Cuando llego con sus compañeros, todos lo miraron de reojo, disimulando sus risas y la vergüenza ajena. Jimmy como era de costumbre no pronuncio palabra alguna.  El que rompió el hielo fue el DT. “Para la vuelta juegas con un papel confort en el bolsillo ¿ya? JAJAJAJAJJA” y todo el camarín explotó de la risa.  

Excepto Jimmy  que para conmoción de todos, le cayeron unas lágrimas por sus ojos.

El técnico entro en cólera:

-JIMMY PIBE, NO PODES SER TAN MARICA, PONETE DE PIE, ACA SOLO HAY GANADORES VISTE, NO QUIERO PERDEDORES QUE SE PONEN A LLORAR COMO NIÑITA CON EL CORAZON ROTO, Y POR UN DESCUIDO DEL ORGANISMO. ¡POR FAVOR NENE!

- Pero profe, usted no sabe lo mal que me siento. Le falle a mis compañeros, al equipo, me cague cuando no tenía que hacerlo. No sirvo para esto.

- Jimmy tenemos una semana de entrenamiento para la gran final de vuelta, quiero que te recompongas, te necesitamos óptimo po culiao.- Dijo el DT ya regresando a su normal habla chilena.

- Hare lo que pueda profe, pero siento algo como en mi alma. Algo cambio ahí- Dijo con un hilo de misterio en sus palabras. Era una clásica característica del Jimmy.

Para peor, los del Marsella, que se caracterizaban por sacar ventaja de todo lo que fuera extradeportivo, filtraron la noticia a los diarios de la región. Para humillación del Jimmy, el diario local “el amarillista”, evitando hablar de temas relevantes de la contingencia nacional, puso en portada: “NO ALCANZO A LLEGAR AL BAÑO. A Joven promesa le jugo mala pasada su estómago en final de fútbol de barrio”.

Jimmy pasó rápidamente de ser el tierno “Chiquito” bueno para la pelota a ser el “Cagon”, el que se perdió el penal al último minuto y se hizo caca. Un lúgubre cambio de status.

Al “Cagón”, el peso simbólico de esa situación lo afectó mucho. Toda la semana antes del partido se le vio ido en los entrenamientos. No corría como leopardo, ni pedía la pelota para ser protagonista de la jugada.  El DT Marchant, iracundo le grito docenas de veces “BAJÁ A LA TIERRA BOLUDO, QUE EN LA LUNA NO HAY PAÑALES”.

En la mente del Jimmy todo era reproche. “Nunca voy a lograr ser el mejor. Nunca me van a respetar mis compañeros. Nunca podre meter el gol. Nunca voy a cumplir mis sueños. Nunca me querrán. Nunca volveré a ser el que era. Nunca fui bueno. Nunca aporté. Nunca seremos campeones. Nunca. Nunca. Nunca…”

NUNCA.

Esa palabra se le incrusto en su mente. Su subconsciente lo atormentaba.  Por las noches, soñaba con mojones gigantes con poleras del Marsella que lo atacaban y lo insultaban. O  peor. A dos días del partido final, tuvo la peor pesadilla de su vida.

Se  vio a él mismo, chiquito, en el borde de la taza de un wáter gigante caminando, reflexionando, cuando en eso se resbala y cae al agua. Ahí el arquero “Peñita” del Marsella, gigante como Godzilla, y riendo con su pesada voz, tiraba la cadena sin compasión mientras Jimmy se ahogaba.

Luego de esto caía por las cañerías para encallar en un choclo incrustado en una caca seca que le salvó la vida de morir ahogado en el alcantarillado. En eso aparecía  su DT en formato rata y psicodélico. Lo comenzaba a increpar y decirle burlón con sus largos bigotes y cola larga: “CAGON, JAJAJAJAJAJA, BOLUDO COCETE EL OJETE ¿O PORQUE NO TE PONÉS UN CORCHO DE ESE VINO TAN BUENO QUE TIENEN USTEDES LOS CHILENOS?” Luego de eso aparecían otras ratas con la cara de los compañeros del equipo que le decían al unísono “YA NO CONFIAMOS EN TI. CAGÓN. NO TE LA VAS A PODER NUNCA”.

Tras despertar, sudado y asustado, Jimmy ya no pudo soportarlo más. Estaba en una verdadera crisis existencial de la caca.  Al entrenamiento del día siguiente fue con una decisión.  

Reunió a sus compañeros y al DT en medio de  la cancha de tierra.

“Amigos, compañeros y profesores. He decidido retirarme del fútbol. No creo ser capaz de aportar al equipo. Muchas gracias”.

Todos quedaron estupefactos. La cara del DT enrojeció y su acento argentino se marcó mucho más  que de costumbre.

“AHORA SI QUE TE ESTAS CAGANDO DE VERDAD BOLUDO, ME DAS VERGÜENZA, PECHO FRIO” le dijo con su  particular forma de tratar a sus dirigidos.

Todos los jugadores se miraron y comentaron lo sucedido con susurros. Nadie apaño al Jimmy, ni su amigo el “Lindo” Fernández.

Reprimiendo su llanto amargo, se fue a la sede del club a formalizar su desvinculación.

Como si tuviera una nube negra, vago por los cerros, con el cuerpo pesado y lento.  Los conocidos del barrio en modo de broma pesada, al verlo le tiraron unos pañuelos desechables. “POR SI ACASO” le gritaron.

 Al llegar a la sede del club, la señora María, la anciana hincha del club que estaba gestionando la compra clandestina de bengalas, lo vio entrar con su cara pálida y desvalida.

-          ¿Jimmy? Mijito que le pasa, ¿le paso algo a su mamá?

-          No señora María, es que me vengo a retirar del fútbol.

-          ¡QUÉ! Pero si usted es el mejor jugador del equipo. Entre nosotros, para callado eso sí…creo que los demás son puros paquetes. Usted le pone la magia a la pelotita pues cabrito.

-          No, si soy un cagon, me cague y los cague a todos ustedes, en especial  a los hinchas.

-          Jimmy –suspiro la señora- un hincha podrá ser pesado, o podrá pasar facturas cuando no debe, e incluso tratar de cagón o pecho frío a los jugadores. Pero si la persona que nos representa en la cancha tiene la ilusión en sus ojos, de defender al club con honor, con valor, y sobre todo con amor a la pelota; como lo hacían los campeones del 74, del primer título; Que usted Jimmy, se cague, literalmente o como metáfora, da lo mismo.

-          ¿Usted cree?

-          Te dare un consejo: En mis años de vida nunca le he hecho caso a los hueones.  Siempre he ido por la mía y no me ha ido tan mal.  Además yo siempre digo “TODO SE DEVUELVE EN LA VIDA”. Ya van a ver los que te agarraron “pal webeo

-          Usted debería ser DT del equipo señora María.

-          Es que el viejo Marchant es un viejo culiao po Jimmy, no tení que hacerle caso a ese wea, si con cuea ve fútbol por la tele, no sabe nada de dirigir. Si cuando éramos chicos nunca le achunto a ni una pelota.

Un poquito de luz ilumino la carita triste y pecosa del Jimmy.

Volvió al entrenamiento. Se desdijo de todo y fue bienvenido. “Te duro poco el retiro Jimmy” le dijo su compadre el “Lindo” Fernandez.

Domingo en la cancha del Marsella.


A menos de dos horas del partido, el enigmático y malévolo DT del equipo Morado, el descendiente italiano, Franco Arriola, con su gabardina negra y su mostacho vistoso, entró al camarín del que sería su rival, “El invencible”.

Estratégicamente, el maléfico DT, puso las camisetas de sus rivales en orden, y a su lado puso para cada jugador una botella de agua. En el estadio del Marsella se destacaban por hacer este tipo de gestos, y por eso la comunidad futbolística los trataban de “Europeos” o “Levatados de Raja”.

De elegancia el hecho no tenía nada.

En el puesto de Jimmy, Arriola abrió la botella con agua del jugador, y con tácticas sucias ochenteras, a lo Carlos Bilardo o Lucho Santibañez, echo unas pastillas de Laxante que se disolvieron rápidamente en el líquido.  Una risa malvada se escuchó entre los camarines. Hace una semana atrás también había hecho algo similar en el estadio visitante.

2 horas después en el camarín. El DT Marchant analizaba tácticamente el partido e informaba una decisión: “JIMMY VAS DE SUPLENTE”. Resignado, Jimmy aceptó. Su show del “retiro anticipado” en el entrenamiento le costó caro.

El partido comenzó con harto roce. Nadie se respetaba y el partido era al ataque 3-4-3 en ambas formaciones. 0-0 hasta el segundo tiempo. 7 jugadores con amarillas. 6 tiros débiles al arco. 2 córners para cada equipo.

Jimmy en la banca, estaba sereno. La charla con la señora María, que gritaba descontrolada en la tribuna, respondiendo los canticos de la hinchada rival, le habían hecho ver otro punto de vista de su situación.  Al mismo tiempo que pensaba esto,  ya se había tomado casi toda su botella con H20.

De la serenidad, el nerviosismo lo inundo, cuando comenzando el segundo tiempo, y con una buena jugada que casi termino en gol del Marsella, unos leves retortijones empezaron a sonar en su estómago mientras calentaba al borde de la cancha. Para peor, en ese momento Marchant, tomo la decisión: “Petizo Mardones, entrá, abrí espacios por la derecha, el “pelotudo” de su lateral anda puro “boludeando”, confiamos en ti pibe” le dijo iracundo el DT.

Con temor se puso a punto con la camiseta verde y el escudo del “INVENCIBLE FOOTBALL CLUB”.

Más de 60 años de historia y podía ser su segundo campeonato barrial.

Al ver la afición del Marsella que Jimmy “El cagon” Mardones entraba al campo de juego, se escuchó un rugido al unísono de la hinchada rival con la clásica melodía:

“¡¡¡OOOOOOHH AHÍ VIENE EL CAGOOOOON, ELLL CAGOOONN, ELLL CAGOOOON, AHÍ VIENE EL CAGÓN!!”….y en eso entró el bombo a poner emociones y casi todo el estadio se puso a cantar “¡¡¡¡¡¡OOOOOOHHH SE VIENE UN CAGON, UN CAGON, UN CAGON, SE VIENE UN CAGOOON!!!!!”.

Para Jimmy los canticos no importaban tanto como los gritos de su guata, cada vez más potentes.

La historia es circular dicen y en este caso todo se volvía a repetir como hace una semana atras.

Jimmy entró inseguro, todos sus rivales al pasar a su lado y por orden del DT rival, le tiraban pedazos de papel confort. “Pa que te limpis la raja cagon culiao”, “Tay hediondo weon ¿Te cagaste?” “Chuchetumare me dai asco” eran algunos de los insultos que recibía a cada momento. 

Era una guerra psicológica contra el pequeño jugador.

Pero al ver a la señora María agarrándose a combos con una hincha del club rival, y a un pequeño puñado de hinchas del Invencible entonando el clásico “HAY QUE DEJAR LA VIDA POR LOS COLORES”  su mente se enfocó ya no en su estómago y sus recuerdos de hace 1 semana.  Retomó su sana confianza y su magia con el balón. Su mente era una pelota redonda, su pensamiento era EL FÚTBOL.

Minuto 80, Y Jimmy es figura del partido, pero al mismo tiempo está que se caga.  Mientras maneja el balón cortésmente por el sector derecho habilitando a sus delanteros, se le escapa uno que otro peo.  Por el momento nadie se percata. Con la mente en el juego y otra en su culo a punto de reventar, le provocan una fea falta en el borde del área rival.

Jimmy se levanta  apenas. Heroico y quijotesco afirma “Yo lo tiro”.

Sus calzoncillos ya estaban con algunas chantadas de camión o como comúnmente se le conoce “challa”. Era verdad lo que le ocurría. Se estaba haciendo caca seriamente. Ahí ocurrió una contradicción curiosa: si bien, físicamente se estaba cagando, en la cancha, estaba demostrando no ser efectivamente “un cagón” o pecho frío. Su fe en el equipo, le daba fortaleza mental para no cagarse.

Se puso frente al balón. 20 metros de distancia. El estómago de Jimmy era una guerra civil. Su sudor ya empezaba a ser frio… ese sudor: violento, dramático, de cuando “ya estai que te cagai” y no hay baño cerca. En su mente el crack pensaba “Este es el fin del mundo. Se acabó todo. Voy a cagarme, es definitivo.”

Todo se volvió en cámara lenta…..

“Adelanten la barrera” gritaba Peñita el arquero.  Jimmy, “el chiquito” Mardones, miro arriba al ángulo derecho. Pálido, sudoroso y con la guata a punto de explotar. En su calzoncillo, el infame mojón se escondía y se asomaba, se escondía y se asomaba, cada vez más rápido.

El árbitro dio el pitazo y Jimmy dio unos pasos para tirar el tiro libre.

Al mismo tiempo, en la galería visitante, la Señora María gritaba “¡AHORA MUCHACHOS!” Y todos los hinchas sacaron bolsas llenas de caca de perro, que lanzaron a la gradería de los hinchas rivales. “TODO SE DEVUELVE EN ESTA VIDA” recordaba la señora María en ese momento, palabra que le había dicho a su regalón el Jimmy.

Y en la cancha, Jimmy con una confianza en sí mismo que llegaba a iluminarlo con un aura celestial, le pego a la pelota como si fuera Ronaldihno en el mundial de Corea Japon 2002, Brasil – Inglaterra. Le pego a la pelota con maestría.

Eso sí…. a cambio de soltar todos los esfínteres.

Verán. ¿Cómo les explicó? La imagen quizás es un poco fuerte….. Bueno les diré tal como fue: Tras pegarle al balón se gestó una explosión de caca en el campo de juego.

La barrera de jugadores quedo toda manchada de café y hedionda. El short de Jimmy quedo rebalsado en mierda. Y el balón, el bendito dios del futbol, quedo con unas manchas de líquido color café, que hizo a la pelota escurridiza. Tanto así que cuando el arquero Peñita voló para atajar el tiro, el balón se le  resbaló de sus manos. 

Fue golazo.

Fue el gol más oloroso de la historia del fútbol.

Fue el campeonato ganado por un cagón.


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