El mayor desastre financiero
mundial fue culpa de la ansiedad.
Ocurrió cuando todo el mundo
estaba pendiente de esa serie de la que todos comentaban en las conversaciones
de bar, en los memes, en las onces familiares y que esa semana revelaría su
desenlace en un episodio final que los creadores decían que sería “de infarto”.
El estreno era el domingo y el
peligroso grupo Hacker “Pentágono negro” atacó a la productora y robó el
episodio un miércoles. El jueves ya estaba listo para su descarga en
portales con harto “spam” y el viernes casi todos se habían enterado que la
novia del protagonista era la asesina de la serie, develando el misterio que
tuvo en vilo a casi todas las naciones globalizadas.
Cerca de 7 millones de personas
descargaron el episodio final, que venía encriptado con un virus complejo, inédito,
peligroso y al igual que la serie, muy
misterioso.
Los informáticos se partieron la
cabeza durante el mayor ataque cibernético de la historia en que cerca de 7 millones
de computadores activaron una encriptación que destruía los complejos sistemas
de seguridad de los mayores conglomerados bancarios del mundo.
La bolsa de valores de Nueva York
entró en pánico cuando el valor del dólar y el Euro se convirtió en cero.
En las pantallas electrónicas de
los centros financieros se leyó “Audience: This is a Happy End” (Audiencia: Este es un final feliz)
El domingo se estreno el episodio
final en la tele. Pero nadie estuvo muy pendiente.
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