El periodista que se creía escritor, estaba solo en su
escritorio, con la espalda encorvada y grandes ojeras.Estaba a punto de mandar
un archivo de audio desde la grabadora al computador a través de una conexión USB.
En ese archivo de audio estaba la declaración del fiscal nacional, afirmando que
la ala más conservadora del partido del candidato a presidente que iba primero
en las encuestas, lo había sobornado a través de dineros oscurísimos de la venta de una sociedad
comercial ilícita.
Y se cortó la luz. El archivo no se copió. Se escucharon
unos pasos. Murmuros. Ruido. Mucho ruido.Gritos de horror. Disparos. Silencio.
El reportaje o como el escritor la llamaba; “Novelita
policiaca”, nunca se publicó.
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